miércoles, 15 de junio de 2016

Evolución

 
Estuve en Atapuerca con un viaje de profesores de la UCM entre los que estaba mi padre en 2001, en aquella ocasión nos guió por el yacimiento Juan Luis Arsuaga, todo un lujo. Quince años después he vuelto, esta vez con compañeros de trabajo,  y la visita me ha gustado tanto o más como la primera vez.

Uno sostiene un iphone en la mano, y -aunque solo le dure la batería hasta las 7 de la tarde- no puede dejar de maravillarse de cómo un mono desnudo, que nace prematuro para poder pasar por una pelvis más estrecha de lo que correspondería, sin garras, ni colmillos, acechado por las fieras, las enfermedades y el frio, ha sobrevivido y ha podido llegar al punto en el que estamos: sondeando el universo por un lado y explorando la escala cuántica por otro en busca de explicaciones. La ingeniería romana, la arquitectura gótica, el Réquiem de Mózart, la tabla periódica, las ecuaciones de Maxwell, la electrónica: Deep Blue, Watson y AlphaGo... no está nada mal para un primate africano... y todo movido por la curiosidad y la creatividad.

¿Cómo hemos llegado hasta aquí? somos polvo de viejas estrellas reordenado, materia  capaz de comprenderse a sí misma. El primer impulso para tratar de justificar un resultado tan complejo fue mediante narraciones sobrenaturales. Sin embargo la explicación científica apunta a un proceso iterativo 1)de constante divergencia espontánea por mutaciones aleatorias que tienden a crear diversidad genética, y 2)de selección mediante criba de las pruebas "fallidas" dentro de esa diversidad... este ha sido el viaje de 3.800 millones de años desde las células procariotas hasta un tipo capaz de diseñar un iphone.




Desde el siglo XIX ha costado convencer al mundo sobre cómo tiene lugar este proceso, todavía en 2016 en algunos lugares esta teoría científica no es plenamente aceptada y el debate sigue abierto, Quienes aún defienden una evolución "dirigida" citan la complejidad del ojo del águila, o del cerebro humano. Cuesta creer que el método de prueba y error pueda llevar a esta perfección, pero hay otros procesos espontáneos no dirigidos de los que surge una complejidad estructurada que funciona: un gran ejemplo es el de la creación de los idiomas, nadie ha "diseñado" el pretérito pluscuamperfecto o los sintagmas nominales, la gramática de Nebrija es un documento descriptivo, de diagnóstico de una realidad preexistente, no un libro de instrucciones.  Otro ejemplo lo encontramos en el campo de los algoritmos evolutivos, que van mutando hacia soluciones complejas que cumplen finalmente su propósito, y lo hacen de forma desasistida. Todo ello es contraintuitivo, uno tiene ganas achacarle el mérito a un Dios al ver maravillas estéticas como son los procesos de cristalización fractal de minerales, o de un copo de nieve, pero estos resultados son simples optimizaciones de las relaciones entre fuerza y resistencia material: las soluciones que han quedado al descartarse otras que no funcionan.-->
Otras teorías -como el Lamarckismo- defendían la adaptación individual al entorno (estas capacidades adaptativas se basaban en una "voluntad/intención o esfuerzo de cambio" que se transmitiría de padres a hijos), pero la evolución no parece guiarse así. No influimos ni sobre el genotipo (@Santiago ;-) ni sobre el fenotipo que les transmitimos a nuestros hijos (auque ojo, este debate se ha vuelto a abrir con la epigenética). En principio la cuestión es dicotómica: los individuos o sobrevivimos y nos reproducimos, o morimos sin descendencia. Y nuestra variabilidad es aleatoria: en un clan de Homo ergaster nacerían tantos individuos con capacidad craneal inferior a la media como individuos con capacidad superior, una distribución normal, vaya. Lo que sucedió es que los segundos les quitaron las habichuelas a los primeros (o directamente los canibalizaron), y en todo caso se reprodujeron con más éxito. El resultado final es que el conjunto de la población evolucionó hacia el fabricante de iphones. En el medio, una historia de divergencia evolutiva por adaptación al contexto local, y de competición por los recursos cuando dos razas/especies distintas coinciden en un mismo territorio. 

En definitiva: los individuos se seleccionan (no evolucionan, su carga genética es la que es a lo largo de toda su efímera existencia, y el código genético que transmitimos a nuestra descendencia está claro desde el momento de nuestra misma concepción), son las especies las que evolucionan por el mayor éxito de los individuos mejor adaptados, lo que se traduce en una progresiva diferenciación genética del grupo a lo largo del tiempo (por especiación, o por deriva genética). Hay quien monta toda una teoría económica feroz sobre las bondades del proceso de selección natural en el ámbito social y empresarial, no me adentraré mucho en ese jardín ideológico, personalmente pienso que lo que nos hace humanos es precisamente la protección del desfavorecido, algo que también nos contó Raquel con un par de ejemplos.

Para cerrar, una conclusión sobre lo que me ha resultado más llamativo de esta visita: la paleontología humana es una ciencia basada en muy pocos datos, la escasez del registro fósil hace obligatorio hacer una serie de interpolaciones muy aventuradas. Cuando se compara la diversidad morfológica de dos fósiles contemporáneos hasta ahora resulta practicamente imposible validar si eran miembros dispares de una misma especie, o si pertenecían a especies distintas. Cuando se comparan fósiles alejados 200.000 años en el tiempo no se sabe si el cambio apreciado se produjo de forma escalonada o lineal. Hay muchas conjeturas, y esto da lugar a grandes disputas entre expertos. El análisis genético va a arrojar mucha luz sobre todo esto en los próximos años.

lunes, 26 de octubre de 2015

¿Existe la ciudad de tamaño ideal?


www.urbanobservatory.org

Esta entrada surge de la pregunta que lanzaba Esteban Moro recientemente en una conversación informal, pero seguro que también responde a las inquietudes que cada uno de nosotros hemos tenido al plantearnos si vivimos en el lugar idóneo.

Ya adelanto que no existe una respuesta universal: quizá el tamaño ideal de una ciudad pueda ser calculado como un problema de máximos y mínimos, viendo qué valores hacen que la primera derivada de la función que describe un modelo urbano sea 0 y que la segunda derivada sea positiva... esto será válido para determinar la dimensión perfecta desde el punto de vista del metabolismo urbano, y por ejemplo Geoffrey West ya ha llegado a determinar qué variables son sublineales al tamaño (generalmente positivas, pues por densidad y por economía de escala la energía demandada, la superficie de viario, o el agua consumida crecen por debajo de lo que crece el tamaño de una población, mientras que otras variables negativas, como la criminalidad o la contaminación, son superlineales y crecen en mayor proporción cuando sube el número de habitantes)

Sin embargo, como opción individual, el tamaño ideal de una ciudad depende de las necesidades de cada uno. Como dice Richard Florida, esta es una de las tres grandes decisiones de la vida: dónde vivir, qué hacer y con quién hacerlo. Por tanto, hay casi tantas respuesta a la pregunta planteada por Esteban como individuos (o como tipologías sociales, si nos animamos a hacer una segmentación en este sentido).

Lo acertado que resulta para ti el lugar en el que vives depende de cómo se adapta éste a tus necesidades, de qué servicios ofrece (básicos, avanzados), de cómo tú  valores estos servicios, y de cuál sea su coste, su contraparte, pues todos disponemos de un presupuesto temporal que debemos aprovechar del mejor modo posible (8 horas trabajando y 8 horas durmiendo nos dejan solo 8 horas para todo lo demás).

Vamos a hablar de la importancia de la escala demográfica, pero vamos a hacerlo desde el marco Europeo, o al menos "occidental", es decir: hace falta un mínimo nivel de desarrollo y un contexto de libertad para que las condiciones de las que hablamos se den. Las megalópolis de Yakarta, El Cairo, Lagos o Cantón no superan en métricas de innovación a Boston, Ámsterdam o Estocolmo, aunque multipliquen por diez su población. Dicho esto, recorramos las distintas escalas con sus ventajas e inconvenientes:

Siempre cuento que pasé de los 10 a los 18 años en Teruel -30.000 habitantes- y que para aquella edad resultó una ciudad fantástica, hablemos de las ciudades pequeñas:

-La recorres de punta a punta caminando en menos de 1h, y en bici sales a la naturaleza en 10 minutos: pinares hacia el este, y la vega del Turia hacia el sur.
-Conservatorio y Escuela de idiomas.
-2 Cines
-Una zona de marcha con unos 30 garitos distintos
-Un hospital (que no llegué a necesitar, pero oye, quién sabe)
-Una oferta universitaria muy limitada, que hace que la gente a los 18 tienda a ir a estudiar a Zaragoza o Valencia.

Por supuesto que hay amigos que se han quedado allí, y que disfrutarán de todas las ventajas de Teruel en la edad adulta, y de un coste de la vida que es solo una fracción del que encontramos en ciudades mayores... esto supone una gran calidad de vida, si tienes empleo, porque... ay, las oportunidades laborales para las profesiones no ubicuas están en ciudades mayores.

Las ciudades intermedias, digamos, entre 100.000 y 500.000 habitantes suman a las anteriores otras ventajas:

-Mayor oferta educativa universitaria
-Mayor diversidad comercial
-Mayor oferta de ocio, pero no necesariamente mejor en calidad (es decir, escala en la misma línea que las anteriores: más cines, más restaurantes, más equipamientos deportivos, no vas a poder hacer cosas muy diferentes, pero puedes escaparte a una gran ciudad de vez en cuando)
-El anonimato (¡ojo! lo que para unos es una ventaja, para otros es motivo de desasosiego... eso de ir por la calle sin encontrarte con nadie...)
-La masa crítica, útil para todo: desde ampliar amistades o emparejarse, hasta encontrar gente afín con la que montar un negocio.

El siguiente rango, el de las ciudades grandes, por encima de los 500.000 habitantes, aglutinan una actividad cultural mayor, (teatros, conferencias, congresos), y una riqueza de servicios (ciertos comercios y bares de nicho, por ejemplo especializados en un tipo de música concreta, o en un tipo de productos (sean comestibles asiáticos, cómics, librerías de viejo, o tiendas de robótica) que difícilmente se encuentran en las de menor tamaño. Estas ciudades además cuentan generalmente con infraestructuras de transporte muy capaces: metro, aeropuertos internacionales... algo muy cómodo si eres viajero por ocio o por trabajo

Por último, las grandes ciudades, y de éstas en España solo tenemos Madrid y Barcelona, bullen: son capaces de atraer y retener a las clases creativas, leitmotiv del libro de Richard Florida (tildado por algunos de clasista, pero que encierra sólidos argumentos, creo que vale la pena leerlo). Él hace énfasis en el peso relativo que tiene por ejemplo la población gay en esta clase innovadora (hasta ha elaborado un índice que considera esta componente). Y ahora voy a lo que voy, por qué estoy feliz donde he elegido vivir:

-Madrid es sede de 2.800 fundaciones (sobre unas 9.000 en el país), pero no es una cuestión meramente cuantitativa, sino de relevancia, la actividad cultural y de mecenazgo de las principales: F. Telefónica, F. BBVA, F. Mapfre, F. Juan March, o F. Rafael del Pino, hacen que cada uno de los 365 días del año haya una exposición o una conferencia interesante a la que acudir al salir de trabajo, ¡si tienes tiempo para ello!
-Los Museos de primer orden -que no voy a enumerar por ser de sobra conocidos- las galerías de arte o fotografía, y los centros polivalentes como Medialab Prado o La Casa Encendida, suman también una oferta riquísima, a veces muy especializada, como por ejemplo las ya célebres databeers... Y la gente, esa diversidad, lo bueno es que aquí, como dicen los castizos, "hay gente pá tó", y esto sí, es una cuestión de escala, la mínima necesaria para organizar un encuentro en torno a casi cualquier interés.
-Los grandes centros de música clásica: Auditorio Nacional, Teatro Real
-Los grandes centros deportivos.
-La seguridad que da el poder contar con centros públicos y privados de excelencia en educación y salud
-La oferta laboral de su tejido empresarial, y el hecho de contar con sedes de grandes corporaciones nacionales y con delegaciones de las extranjeras, o de concentrar la mayor parte de sectores menores en volumen, pero de gran repercusión, como el de la producción audiovisual o los grandes medios de comunicación.

¿Compensa todo ello los problemas de movilidad, la contaminación, el precio de la vivienda? Todo depende de cómo te lo montes, de cuáles sean tus intereses. Si, por ejemplo, eres maestro de primaria (profesión ubícua, que se puede desempeñar en cualquier lugar por un salario más o menos homogéneo), vives a una hora y media del colegio en el que trabajas, y esto no te deja tiempo ni ganas para aprovechar todo lo que una gran ciudad te da, porque tu ocio se limita a acudir al cine una vez al mes, quedar con los amigos a cenar, y hacer excursiones por el campo o escapadas a la playa, estás sufriendo los inconvenientes de Madrid sin disfrutar de las ventajas. Por el contrario, si has elegido en esta vida ser periodista y aspiras a trabajar en televisión, o ser bailarín del Ballet Nacional, o físico nuclear, desde luego Soria no es tu sitio. 

¿Romperá el teletrabajo esta realidad, podrá la tecnología tumbar estas barreras como ha tumbado otras? yo creo que vamos en camino, pero todavía mantener una reunión en remoto o escuchar una conferencia en streaming sigue siendo incómodo... tiempo al tiempo.






domingo, 8 de febrero de 2015

Los colegios de la Segunda República

Se ha escrito y debatido muchísimo sobre las iniciativas en materia de educación llevadas a cabo durante la breve pero intensa etapa de la Segunda República Española, ante todo en el primer periodo 1931-33 previo a la victoria electoral de la CEDA, que en 1934-36 fue contraria al impulso laicizante heredero de la línea marcada por la Institución Libre de Enseñanza durante el primer bienio progresista. Consolidar un sistema educativo público, aconfesional y ecuánime para niñas y niños sin distinción de clase social, que crease una igualdad de oportunidades efectiva y nos acercase a Europa, fue una de las prioridades de aquel primer gobierno. Sin embargo se ha hablado menos sobre el esfuerzo inversor -en un momento marcado por la crisis económica posterior al crash del 29- que aquella aspiración requería para crear la infraestructura que la hiciera posible, y que nos dejó un patrimonio edificado con unas características muy reconocibles: gran distancia entre forjados, cubiertas inclinadas y aleros, dinteles en arco... justo en una década en la que el racionalismo estaba terminando con el estilo regionalista. Son los colegios de la república.

Colegio Amador de los Ríos.
Colegio Giner de los Ríos (posteriormente Andrés Manjón)


CEIP Jaime Vera  (no confundir con el IES Jaime Vera, también en Tetuán), del arquitecto Antonio Flórez, pero perteneciente al Plan de 1922   

Pongamos en contexto mediante grandes cifras la decisión de realizar estas inversiones:

  • Tasa de analfabetismo: 29% en 1930 (20% en hombres y 37% en Mujeres). Se daba además una gran diferencia entre las regiones rurales (Castilla-La Mancha 40%, Murcia 48%) y las más urbanas (Madrid 10%, Cataluña 16%) 
  • Variación del producto interior bruto: -3,87% de 1929 a 1930, -2,68% de 1930 a 1931
  • Peso del presupuesto de las administraciones públicas en relación al PIB, en 1930: Gran Bretaña 49%, Alemania 42%, Francia 35%, España 10% 


  • Siendo justos hay que reconocer que ya en 1920 -es decir, antes de la dictadura de Primo de Rivera- se había constituido la Oficina Técnica de Construcciones Escolares del Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes, cuyo objetivo era proyectar equipamientos escolares acordes con los parámetros dictados por la corriente arquitectónica del higienismo, y que elaboró el también ambicioso Plan de construcciones escolares de 1922. Estas nuevas instalaciones eran sufragadas al 50% por el Ministerio y el correspondiente Ayuntamiento en cada caso. Una figura imprescindible en esta historia es la del arquitecto Antonio Flórez Urdapilleta, autor de gran parte de los proyectos acometidos en el citado bienio, así como -muy previamente, en 1913- de los pabellones de la eminente residencia de estudiantes en la que coincidieron en los años 20 los miembros de la "orden de Toledo": Buñuel, Lorca y Dalí entre ellos. 

    Haciendo un poco de cronología, vemos lo acelerado del proyecto de dotación de infraestructuras educativas en los dos primeros años de la República: 
    • Octubre de 1931: a los 6 meses de la proclamación del nuevo régimen se aprueba un plan quinquenal que prevé, a nivel nacional, la apertura de 27.000 escuelas (7.000 el primer año, y 5.000 cada uno de los cuatro siguientes). Si bien este ambicioso plan se ejecutó tan solo al 44% de su alcance inicialmente previsto, esto fue suficiente para dejar una huella que aún pervive en muchos casos.
    • Volviendo a la capital de la república, la primera fase se ejecutó de forma urgente, dando lugar a tres oleadas de inauguraciones de complejos de grandes magnitudes, con un presupuesto medio de 1.000.000 de pesetas (la herramienta del INE no permite actualizar importes previos a 1954, así que he hecho el ejercicio de tratar de actualizar esta cantidad vía dólares, conocido el cambio de 1931 -de 9,70 pts/$- pero la cifra obtenida de 1,5 millones de dólares no es reflejo del peso relativo de este importe en relación con el PIB de aquel año). En mi opinión el presupuesto de ejecución de estos edificios de unos 5.000 m²c deberia rondar hoy los 5 millones de euros, pero el peso de esta inversión sobre el magro presupuesto de las administraciones públicas de la época debió ser mucho mayor de lo que implica una simple actualización del PEC por superficie construida. 
      • Cinco colegios inaugurados el 11 de febrero 1933
        • 1.1] Blasco Ibáñez (hoy desaparecido)
        • 1.2] Tomás Bretón (desaparecido)
        • 1.3] Pablo Iglesias (en la plaza de Barceló, hoy CEIP Isabel la Católica)
        • 1.4] Lope de Rueda (hoy CEIP Ntra. Sra. de la Almudena)
        • 1.5] Rosario de Acuña (hoy Centro Cultural S. José de Calasanz).  
      • Siete colegios inaugurados el 14 de abril de 1933: (sin duda una fecha elegida por su efecto propagandístico)
        • 2.1] Amador de los Ríos (mantiene su nombre)
        • 2.2] Marcelo Usera (mantiene su nombre)
        • 2.3] Francisco Giner (hoy centro UNED Andrés Manjón), el que me ha movido a escribir esta entrada, por hallarse en mi barrio y por haber trabajado en él durante mi época de estudiante los últimos cursos que permaneció abierto como colegio, hasta quedarse sin alumnos por envejecimiento del barrio. 
        • 2.4] Claudio Moyano (mantiene su nombre)
        • 2.5] Joaquín Sorolla (hoy CEIP Rufino Blanco)
        • 2.6] Joaquín Dicenta (mantiene su nombre)
        • 2.7 Tirso de Molina (hoy CEIP Ermita del Santo).
      • Seis colegios inaugurados el 6 de noviembre de 1933: 
        • 3.1] Alcalá Zamora (hoy CEIP José Calvo Sotelo)
        • 3.2] Miguel de Unamuno (hoy CEIP Miguel de Unamuno)
        • 3.3] Leopoldo Alas (mantiene su nombre)
        • 3.4] Nicolás Salmerón (mantiene su nombre)
        • 3.5] Emilio Castelar (hoy IES Jaime Vera)
        • 3.6] Alfredo Calderón (hoy CEIP Padre Poveda).
    Quería haber ubicado sobre un mapa de 1929 estos 18 colegios, y compartir más fotografías recogidas en los paseos por la ciudad, pero me están fallando las herramientas, y tampoco me sobra el tiempo, quizá otro día. 



    Lo que seguro dejo para otro artículo es el ponerme esta vez un poco monárquico y hablar del impulso financiero que dio Alfonso XIII con parte de su propio patrimonio a dos proyectos cruciales para esta ciudad: el Metro de Madrid y la Ciudad Universitaria (en alianza con el otro gran mecenas de este segundo proyecto: Gregorio del Amo).







    domingo, 7 de septiembre de 2014

    500 dólares el barril

    Entre 1900 y 2010 la población mundial pasó de 1.650 millones a 7.000, y la esperanza de vida se incrementó de 29 años a 74 años (en gran medida por el descenso de la mortalidad infantil). Los dos principales vectores que han permitido esto han sido la explotación de recursos -en concreto la disponibilidad de energía barata- y el ingenio del hombre, la ciencia y la tecnología, que garantizaron una mejora de las condiciones sanitarias y de suministro de bienes básicos sin precedentes; vivimos esta era, y parece que damos por hecho que el bienestar ha sido la regla y no la excepción en la historia de la humanidad. En un anterior artículo apuntaba a esta misma interpretación materialista de la historia reciente, contraponiendo por un lado la corriente de pensamiento neomalthusiana, con la más tecnooptimista. Mientras los primeros denuncian el agotamiento del planeta y afirman que hemos tocado un techo de cristal del que se deriva esta crisis económica con raíces materiales, los segundos confían en la tecnología para resolver los problemas de suministro que podamos afrontar en el futuro próximo. Hoy quiero dibujar un posible escenario distópico al que podríamos dirigirnos si es el primer grupo de pensamiento el que acaba por acertar su pronóstico.  



    "El petróleo suponía el 40% de la energía primaria que consumíamos cuando se alcanzó su pico de producción en 2005. Entre ese año y 2008 su precio pasó de 40$/barril a 140$/barril, entonces se produjo el primer choque contra el techo de cristal: durante más de un siglo todo el sistema económico se había estructurado sobre la premisa de disponer de una fuente de energía barata. Tras este choque la recesión enfrió la economía y redujo los precios de las materias primas provisionalmente. 

    Desde ese día cada intento de remontar se ha topado con los mismos límites, los precios de la energía ascienden si la economía parece recuperarse y luego bajan con el descenso de la demanda en cada recesión, pero nunca vuelven al nivel previo, la curva es escalonada y en líneas globales ascendente. Sin fuentes alternativas capaces de sustituir al petróleo, el siguiente escenario de prospectiva-ficción para las próximas décadas es tan verosímil como escalofriante.





    Año 2030, tras cinco años por encima de 500$/barril el nivel de desempleo se sitúa en el 45% en EEUU, un alto peaje asociado a su modelo de dispersión urbana, mientras que Europa resiste mejor en este contexto, con niveles de paro ligeramente inferiores, pero en todo caso insostenibles. La sociedad a duras penas se adapta a la reducción forzosa de sus estándares de consumo. Hay quien compara esta nueva economía de guerra en tiempos de paz (paz tensa) a la situación de Cuba tras 1991, pero al menos en el Caribe el clima era más benigno, la disponibilidad de energía en invierno por encima de 45° de latitud no es una cuestión de confort, sino de supervivencia. 

    El peso de la clase media se ha reducido a niveles previos a 1950, muchos de los nacidos en un hogar prototípico -padre y madre trabajadores cualificados, hogar en propiedad, dos vehículos y carrera universitaria- se ven abocados a la precariedad. En las ciudades los solares sin edificar y los parques se emplean para cultivar: cualquier trozo de tierra accesible a pie es útil para obtener unas calorías en forma de leña o alimentos. Se ha producido un éxodo a las zonas rurales, donde la carestía es menor. Formas de transporte tan anacrónicas como la tracción animal, la navegación a vela o el vuelo en dirigible resucitan y comparten paisaje con los generadores eólicos que ocupan cada cresta en la orografía del mundo hasta entonces "desarrollado". 

    En los puertos de China los stocks de producción llevan años acumulándose. Las cadenas logísticas se han acortado, Europa y EEUU han retomado la producción local, y los precios de muchos bienes antes al alcance de cualquiera se han vuelto inasequibles para la gran mayoría: la demanda de bienes superfluos -ocio, electrónica- se ha desplomado, y la población ha de destinar a ropa y alimentos la mayor parte de su renta. El estado de bienestar es un recuerdo del que hablan los nacidos antes del 2000. Ante el aumento de la precariedad, de las enfermedades y la mortalidad, han retornado con fuerza las religiones en las sociedades antes laicas: la mayoría de la gente se debate entre el miedo y las falsas esperanzas.

    En el día a día los sistemas de transporte colectivo que siguen funcionando, ante todo ferroviarios, no dan abasto. Los vehículos abandonados, aparcados en su último día de uso, son el paisaje habitual en las calles. Sólo las élites pueden permitirse el combustible, y eso salvando las restricciones impuestas para priorizar sobre los usos particulares a la agricultura, la logística, o el suministro de la maquinaria militar y policial. La inestabilidad es creciente dentro y fuera de las fronteras, la desesperanza de quienes pasan a ser "población excedente" no tiene límites: está movida por el hambre. En occidente ante las protestas ciudadanas se han suspendido los derechos democráticos, y directorios semitotalitarios han tomado el gobierno, maquillando la medida como algo excepcional y provisional. El racionamiento y la política del hijo único se universalizan allí donde todavía hay un estado para imponerlos (muchos países se han fragmentado o directamente sus aparatos de gobierno han desaparecido). Paradójicamente la espada de Damocles de una guerra nuclear -tan temida entre 1945 y 1989- cayó finalmente en la pugna por el escaso petróleo y gas de Cachemira, y se cobró la vida del 25% de la población de Pakistan y del 8% en la India, las consecuencias sobre los ecosistemas globales perdurarán por décadas. Rusia y Arabia Saudí han sido ocupadas por una fuerza militar mixta de países de la OTAN, China y Japón, que administran en tenso equilibrio la explotación de los últimos grandes yacimientos para evitar el colapso de sus sistemas productivos. Iberoamérica y África han de contar con sus propias reservas y los conflictos locales se multiplican, naciones enteras quedan fuera del reparto lo que, junto con los efectos del calentamiento global, provoca éxodos masivos. La situación es de crisis humanitaria permanente."

    Esta visión puede parecer sin duda exagerada, agorera, ya que desde que tenemos memoria toda nuestra generación no ha conocido hasta 2014 sino progreso en sus tres variantes:

    • Progreso tecnológico imparable (con algún bache anecdótico como la retirada del avión Concorde (2003), o de los transbordadores espaciales norteamericanos)
    • Progreso social: con el aumento del número de democracias, y la extensión del estado de bienestar y sus derechos asociados (al menos hasta la crisis de 2008)
    • Progreso económico: aunque ya antes de la caída de Lehman Bros. empezó a languidecer, algo reconocido hasta por ultraliberales como Tyler Cowen, que ha medido y descrito cómo la clase media ha menguado en la primera potencia mundial en los últimos años (aunque lo achaque a otros motivos).




    Las cuestiones que afrontamos son: 
    • 1] ¿resulta tan aguda la escasez energética que afrontamos como la describen?
    • 2] ¿existen alternativas viables -técnica y económicamente- para llenar el vacío que irá dejando el petróleo (y seguidamente el gas, el uranio, etc.)?
    • 3] como consecuencia de la crisis energética, ¿habremos tocado techo y viviremos el inicio de un declive como sociedad, y en caso afirmativo, ¿cómo de rápido será, abarcará varias generaciones, al igual que en el caso de lentos colapsos pasados?
    • 4] ¿hay alternativas factibles?¿se dará el consenso necesario para llevar a cabo una transición (previsiblemente costosa en muchos aspectos) hacia un nuevo modelo sin que se desencadenen conflictos intra e internacionales?
    Esperemos que las respuestas sean 1]no 2]sí 3]no 4]sí, pero "esperar" con resignación cristiana es estéril, pasemos a la acción, y el primer paso útil es alertar sobre el problema que afrontamos y proponer soluciones. Es lo que hace Última Llamada (Manifiesto), te animo a firmarlo.

    lunes, 30 de junio de 2014

    ¿Es posible hablar de los BID sin prejuicios?

    El comercio a pie de calle afronta antiguas y nuevas amenazas: entre las primeras destaca desde hace años la pugna con los centros comerciales, y entre las segundas cobra cada vez más fuerza la competencia de la venta on line.

    A pesar de esto IBM en sus cinco predicciones para este lustro predijo que el comercio sobreviviría porque lograría con éxito ofrecer una experiencia más completa, gracias a diversos instrumentos. El conocimiento del cliente es uno de ellos, y la mejora de los entornos comerciales sin duda puede ser otro, siempre que se salvaguarde la esencia de cada uno, y no fenezcan aplastados por la apisonadora de la homogeneidad.

    Los Business Improvement Districts (Áreas de Mejora Económica, Zona de Revitalización Económica/Comercial/Turística, o simplente BID) llegan a nuestro país provenientes del mundo anglosajón, es decir, aterrizan en la muy politizada España desde la faz liberal del orbe, con lo que ya tenemos a todos los agentes posicionados muy a favor o muy en contra de la idea según sea su color favorito bien el azul o bien el rojo. Yo, que no entiendo que el partidismo lo impregne todo en nuestro país, hasta el extremo de hablar de las facciones 'conservadora' y 'progresista' a la hora de, por ejemplo, elegir a un rector de universidad, o renovar el Consejo General del Poder Judicial, preferiría diseccionar el asunto sin apriorismos.


    En primer lugar, ¿de qué hablamos?

    Una Zona de Revitalización Comercial es un sector de la ciudad en el que una asamblea de representantes de comerciantes, residentes y propietarios asume complementar ciertas competencias previamente detentadas en exclusiva por la administración pública, pasando a ejercer labores como las siguientes:
    • Seguridad
    • Limpieza
    • Control del aparcamiento, algunos incluso asumen servicios de transporte mediante lanzaderas entre el distrito y los puntos neurálgicos de la ciudad.
    • Señalización e información al visitante.
    • Puntos de acceso wifi en zonas estanciales
    • Mejora del espacio público, actuaciones de remodelación/repavimentación.
    • Mantenimiento y mejora de la jardinería y del alumbrado.
    • Zonas de juegos infantiles
    • Decoración estacional (Navidades, festivales, periodos especiales)
    • Promoción, comunicación y marketing

    Los costes en los que incurre el ente gestor del BID se sufragan vía tasa obligatoria (un comerciante que opere dentro del BID debe pagar este impuesto, que generalmente recaudará el propio ayuntamiento para cederlo posteriormente al BID). Hay municipios que derivan parte de sus presupuestos al BID sin aumentar la presión fiscal, pero lo más habitual es que no se produzca esta renuncia por parte de la administración, sino que la nueva tasa venga a incrementar lo que el comerciante ya paga en impuestos municipales (un incremento entre un 6% y un 10%), pues los servicios que presta el BID se superponen, no sustituyen, a los que sigue prestando el ayuntamiento (p. ej. seguridad). Según su tamaño y alcance existen BIDs con presupuestos anuales que van desde unos pocos miles de euros hasta decenas de millones.

    Los hechos, tras 40 años de existencia de esta figura en Gran Bretaña y EEUU, son los siguientes:

    1] Prosperidad, cara A: en los BID el dinero invertido generalmente retorna con creces gracias a una mayor afluencia de consumidores, por lo que hay una menor ratio de comercios cerrados (locales desocupados), el objetivo de dinamización económica se cumple.
    2] Prosperidad, cara B: los precios inmobiliarios aumentan, desplazando a los negocios con menores  márgenes de rentabilidad y a los residentes de renta baja a otras zonas (efecto parejo de gentrificación).
    3] Nuevas brechas: como consecuencia de lo anterior, el contraste entre el BID y otras zonas de la ciudad aumenta, produciéndose una segregación, una divergencia, tanto en términos de renta y desempleo, como en materia de seguridad o mantenimiento de espacios públicos, aspectos en los que el BID da la vuelta a su situación inicial, mientras que su entorno queda anclado en la situación de partida.
    4] Percepción, riesgo de banalización: el esfuerzo de creación de una nueva identidad en la zona actuando sobre la escena urbana puede dar lugar a un resultado impostado, de atrezzo tipo Las Vegas, que puede funcionar para atraer compradores, pero que resta autenticidad a estos entornos si se lleva al extremo.
    5] Reconversión del tejido comercial: la pérdida de diversidad comercial acarreada por el factor 2] es un potencial perjuicio para el residente.
    6] Participación: la comunicación y coordinación entre agentes mejora gracias a la existencia de la asamblea o mesa de gobierno.
    7] Descentralización: la gestión y la toma de decisiones se deja en manos de quienes están día a día sobre el terreno, si bien es cierto que éstos no son elegidos en un proceso en el que participa toda la ciudad.

    En definitiva, esta nueva figura puede mejorar el atractivo y dinamismo comercial de muchas zonas, pero debe contener medidas y propuestas que protejan al tejido comercial tradicional, no deberían ser la llave para que quienes mejor se lo pueden permitir (grandes marcas y franquicias), tomen áreas enteras de la ciudad. No olvidemos que el comercio único, con décadas de existencia, y con carácter propio es en gran medida responsable de distinguir unas ciudades de otras, unos barrios de otros, los BID deberían apuntalarlo, no darle la puntilla.

    Y por último, más que atrincherarnos en posiciones inamovibles con argumentos como "con tal de mejorar la economía todo vale", o "los BID suponen una privatización inaceptable del espacio público", demos una oportunidad a la idea y fiscalicémosla de manera serena en base a métricas objetivas, no solo económicas, también sociales, en cuanto tengamos resultados.

    Referencias:
    http://www.nycbidassociation.org/resources.html
    http://contigly.com/blog/3-improvement-districts-that-are-raising-the-bar/
    https://www.atcm.org/policy_practice/partnerships_dir/partnerships
    http://www.pateco.org/publicaciones/listadoPublicaciones.php

    sábado, 15 de marzo de 2014

    El colmado

    Me llama la atención la mantequería, como anclada en el tiempo. Zócalo de mármol, jambas de madera labrada, escaparate repleto de productos en conserva, cada uno con un letrero y su precio escrito a mano. Cartel de tipografía vetusta. Son las 4 de un viernes, y no he comido. Hacen bocadillos. Me meto.

    "Tercera generación, sí señor. Mi padre heredo la tienda de mi abuelo... ellos sí que vivieron buenos tiempos, esto hoy no tiene nada que ver. De aquella en el barrio el que menos tenía cuatro o cinco hijos, ya sabe, aquí son todos pisos grandes, y en el que no, pues se apretaba uno. Además no existían los supermercados, y dábamos servicio a muchísima gente. Hasta siete empleados llegó a tener mi padre, siete familias viviendo del negocio. Hoy somos el mozo y yo. Le llamo el mozo porque empezó con 14 a trabajar conmigo, pero ya es más mayor que tú, pasa los 40. Y gracias a tener el local pagado, que si tuviese que soportar un alquiler esto no da de sí. Seguimos porque muchos clientes de toda la vida valoran el servicio a domicilio, el trato. A mí me llaman por teléfono para que les lleve un kilo de lentejas, y yo voy y me acerco, eso no está pagado. Pero claro, ahora quedan uno o dos por cada casa, personas muy mayores, y si vienen jóvenes a vivir al barrio suelen coger el coche el fin de semana para hacer la compra. Yo, claro, no ofrezco de todo, chacinas, conservas y bebidas sí, y todo de muy buena calidad, pero nada de droguería o menaje. No, yo hijos no tuve. Aquí todo el día metido; aguantaré poco más hasta jubilarme.
    Aquí tiene el bocadillo, son dos cincuenta. Muchas gracias y buena tarde."



    sábado, 8 de febrero de 2014

    Legado distintivo

    Grandes equipamientos, locales comerciales con décadas de historia, pero también pequeños detalles: mobiliario urbano, elementos de alumbrado, marquesinas, ornamentos arquitectónicos, cartelería... todo ello contribuye a dar carácter propio a una ciudad. Cuando la uniformidad global apisona estas escenas únicas, las ciudades se vuelven menos interesantes para sus ciudadanos, y también para sus visitantes. 

    La solución no pasa por recrear un pasado ficticio mediante falsificaciones mejor o peor logradas, sino por conservar el patrimonio que ha logrado llegar hasta nuestros días, haciéndolo compatible con los nuevos usos.

    "Arrastramos el complejo de ser un país atrasado: eso hace que nos entusiasmemos por cualquier novedad que nos haga sentirnos modernos, despreciando elementos del pasado por valiosos que sean”... una falta de respeto que en otras latitudes no se da.


    martes, 14 de enero de 2014

    Analogías

    Hoy he participado en el encuentro Aporta 2014: el valor de los datos abiertos, foro sectorial sobre turismo, y la anécdota de la jornada la ha protagonizado un asistente muy vehemente que reclamaba "a quienes tengan el grifo de los datos que lo abran, porque, si no, de nada nos servirá haber fabricado cubos". La analogía me ha encantado, e inmediatamente he pensado que en 2020 seguramente ya nadie hable de la apertura de datos con esa exaltación, sencillamente porque se habrá logrado el open data by default: las administraciones estarán obligadas por normas como la Directiva 2013/37/UE, y las grandes empresas lo harán guiadas por querer participar del valor que puede crearse al abrir sus datos a terceros.


    Efectivamente, una vez que los retos se superan, pierden protagonismo mediático. Ya nadie habla de la garantía de suministro de agua potable, la obsesión del siglo XIX. Gracias a las infraestructuras acometidas en el siglo XX España se hizo resiliente frente a la sequía, el azote de nuestro semiárido país hasta la posguerra. Hoy el suministro de agua para los 46 millones de habitantes actuales está mucho más asegurado de lo que lo estaba para los 20 millones de contemporáneos de Joaquín Costa. No se habla de ello, porque todos damos por hecho que abriremos el grifo de nuestras casas y manará agua.

    Pero volviendo a los datos, otro efecto deseable de la ansiada apertura será la transparencia. En el ámbito público la apertura supone investir a la sociedad de la facultad de fiscalizar la labor de gobierno. El periodismo de datos y las asociaciones ciudadanas podrán recabar argumentos cuantificados, el debate se volverá menos subjetivo.  En el ámbito empresarial, transparencia es una de las premisas del "mercado perfecto", ese ideal teórico con suficiente número de concurrentes, sin barreras de entrada y con información clara para todos los participantes, que fuerza a las empresas a mejorar sus productos y servicios para romper la homogeneidad de oferta.

    Ojalá pueda volver en futuras ediciones y percibir este y otros cambios.


    miércoles, 23 de octubre de 2013

    Prospectiva urbana.



    Las ciudades europeas afrontan un futuro en el que seguramente el centro de gravedad económico va a alejarse del continente. Este hecho, unido a la actual coyuntura, produce desasosiego entre sus ciudadanos. Existen además otras amenazas importantes, como el más que probable escenario del fin de la energía barata basada en el petróleo, o el cambio climático, así como debilidades intrínsecas: estructura demográfica, desequilibrios territoriales, pérdida relativa de competitividad.

    Sin embargo no hemos de dejar de valorar que nuestro punto de partida es realmente privilegiado. Debemos ser conscientes de las virtudes de las ciudades y de la sociedad europea, sobre las que podemos cimentar un futuro que garantice la prosperidad y el bienestar de sus ciudadanos: 

    1| Fortalezas en la configuración urbana
      /ciudades compactas
      /centros urbanos equilibrados y vitales, diversidad de usos y de actividades
      /buenas redes de transporte público
      /participación creciente de las energías renovables en el mix de producción.
      /correctos niveles de eficiencia y de bienestar, como consecuencia de todo ello

    2| Fortalezas socioeconómicas y culturales:
      /elevados niveles educativos, cierto grado de concienciación medioambiental
      /sociedad cualificada e innovadora
      /gran patrimonio arquitectónico y artístico, elemento básico como tractor turístico
      /gran patrimonio en dotaciones e infraestructuras (pero también con grandes cargas de mantenimiento)  
      /experiencias de relativo éxito en el crecimiento y en las transformaciones pasadas: absorción de la inmigración campo-ciudad, paso de una economía industrial a una de servicios, integración de la inmigración transfronteriza.

    Considerando lo anterior ¿cómo es deseable que se transformen nuestras ciudades en las próximas décadas?
    En primer lugar, en el ámbito de la intervención física, ésta ha de basarse en la rehabilitación de ámbitos urbanos consolidados: Europa afronta retos muy diferentes a los del resto de continentes, ha de acometer la renovación de sus ciudades, en lugar de crecimientos expansivos que son difícilmente justificables tanto en términos de demanda de nueva vivienda (ausencia de previsiones de crecimiento demográfico), como en términos medioambientales (el esparcimiento y la ocupación ineficiente de suelo resultan  incoherentes con la existencia de espacios urbanos en excelentes ubicaciones e infrautilizados). En el proyecto y ejecución de este tipo de intervenciones deben considerarse múltiples condicionantes, ya que generalmente es más sencillo proyectar desde cero nuevos desarrollos urbanos, como toca hacer en Iberoamérica, Asia o África, que transformar ciudades preexistentes.
    En paralelo se identifican los siguientes campos de mejora en la gestión urbana:
      1/soluciones tecnológicas aplicables a los ciclos "físicos" del metabolismo (agua, energía, movilidad, logística y RSU)... es aquí donde se centra el discurso en torno a las smart cities, porque sobre las respectivas redes de infraestructuras es sencillo medir, evaluar y corregir  ...pero el siguiente punto responde mucho más directamente a las demandas de la sociedad

       2/solución de problemas no vinculados a flujos físicos (no tan fácilmente abordables con una aproximación tecnológica): acceso a la vivienda, educación, sanidad, configuración de entornos menos hostiles a las poblaciones extremas (niños, ancianos, discapacidatos), dinamización económica y por tanto creación de empleo. ¿cómo aplicar las soluciones Big Data en estos campos?

    Apunto tres tendencias clave que ya desgranaba en anteriores entradas, con gran influencia sobre el modo de abordar soluciones a esta segunda familia de cuestiones:

    /Sociedad interconectada: proyectos crowd/colaborativos y de puesta en común de conocimiento (ejemplos: censo de viviendas vacías, medidores de contaminación que todos podemos poner en nuestra ventana); datos y conocimiento abierto (desde el modelo coursera de acceso a la educación, a las plataformas de datos abiertos que permiten construir sobre ellas nuevos servicios), cambios en los patrones de consumo de información y noticias (RRSS vs medios de comunicación tradicionales), etc. Además, una sociedad interconectada es en consecuencia una sociedad generadora de datos, lo que nos lleva al siguiente punto...

    /Nuevas capacidades de interpretación de la realidad urbana: empleo de grandes flujos de datos geoposicionados y ordenados en el tiempo, que pueden hacer aflorar redes no evidentes, relaciones espaciales y temporales que, una vez conocidas, pueden ser la base para estructurar nuevos servicios, para optimizar los ciclos urbanos e incluso para optimizar la configuración espacial de las ciudades. Hoy en día los planificadores y la gestores urbanos cuentan con nuevas herramientas para la toma acertada de decisiones, y esto es sin duda una oportunidad.

    /Nueva economía/nuevos servicios: paso del valor de propiedad al valor de uso (toda la familia de iniciativas de sharing); teletrabajo, flexibilidad, diferentes necesidades de movilidad, mejor conexión oferta-demanda por microsegmentación, mayor intercomunicación entre consumidores y por tanto mercados más transparentes; apertura de nuevos canales de comunicación cliente-proveedor, mejor interpretación de las necesidades y por tanto mayor influencia de los usuarios en la configuración del producto, lo que puede devenir en el paso del consumo masivo de productos homogéneos al consumo responsable y pertinente de servicios y productos particularizados para los distintos tipos de usuario final.


    Todo ello empieza a ser una realidad ya, ¿cómo influirá en el mundo que veremos en el horizonte próximo?, los ciudadanos seremos testigos de ello, pero también, cada vez más, agentes y protagonistas del cambio.