domingo, 9 de octubre de 2011

Otros mundos

Como un niño en una juguetería, voy saltando de estante en estante... y entre los bandazos que pego de uno a otro asunto de los que atraen mi curiosidad, hoy vuelvo a la astronomía recordando una pregunta que me entretuvo un tiempo hace muchísimos años: ¿cómo será la apariencia de otros planetas?. Me refiero a planetas rocosos, como la Tierra, claro (es absurdo preguntarse por el aspecto "a ras de suelo" de planetas gaseosos como Júpiter o Neptuno, pues no tienen superficie sólida, y en su atmósfera no se percibe más que una espesa niebla que no logran romper los tenues rayos del Sol, tan lejano allí).

Seguro que os habéis preguntado alguna vez cómo serían los paisajes más llamativos en otros planetas extrasolares habitables por nosotros (venga, sacad ese pequeño trekkie que lleváis dentro). Pasemos de puntillas por otros componentes de aquello que llamamos "paisaje" (luz, color) y vamos a centrarnos en la orografía, ¿cómo se crea?.

El primer día de clase que nos hablan de geomorfología (capítulo 1, lección 1,página 1) nos cuentan que los elementos naturales generadores de la variedad de paisaje son: 1) la actividad geológica (sin una corteza flotando sobre un manto fundido hay poco de qué hablar en cuanto a orogenia, así que nuestro candidato no debería estar geológicamente "muerto"), 2) el clima (gracias a la última glaciación tenemos los valles alpinos y fiordos más maravillosos, la erosión es fundamental), y por último 3) los impactos de meteorítos (cuya huella en la tierra es borrada enseguida por un manto de vida y por la acción del clima, y sin embargo no hay más que mirar a la luna para apreciar su importancia).

Bien, una vez creadas las cordilleras, cañones, cortados y acantilados, ¿qué hace que lleguen a ser más o menos abruptos, y que duren más o menos tiempo?. De entrada cabría pensar que cuanto más grande sea un planeta, nos podrá ofrecer paisajes más espectaculares, y sin embargo seguramente* sea justo al contrario, porque un planeta mayor tendrá una gravedad también más fuerte, volviendo las grandes estructuras montañosas inestables, y haciendo más tendidos los taludes de las montañas y de las cuencas y cárcavas, aplanando en general toda su topografía. Nos encontramos además con otro factor que resta espectacularidad a un planeta gigante: a mayor gravedad, habrá también una atmósfera más densa, lo que a su vez haría más turbio el aire y nuestra percepción sería mucho peor... como lo es en el agua, donde rara vez la visibilidad supera unos pocos metros.

*No obstante por otro lado, la erosión será también más intensa en un gran planeta, pues la lluvia alcanzará mayor velocidad límite al caer... y la misma duda cabe respecto a la claridad del aire, ¿qué influye más, la densidad de la atmósfera o la atracción de la gravedad sobre las partículas finas?


En fin, mañana es lunes y hay que madrugar, lo dejo aquí, que me he enrollado demasiado para contar al fin y al cabo que, si queremos pensar en paisajes realmente "fotogénicos", seguramente debemos imaginarlos más en pequeños hermanos tipo Marte que en los enormes planetas rocosos que se están encontrando como champiñones (no porque abunden más que los pequeños, sino porque son más fáciles de detectar).

Ah, y ahí van unos enlace interesantes: http://www.psi.edu/pgwg/
http://www.espacial.org/planetarias/astrobiologia/planetas_habitables.htm

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