miércoles, 28 de diciembre de 2011

La cuesta de Moyano



Última mañana de otoño. Salgo del Retiro por la puerta que da a la Cuesta de Moyano, y a la izquierda veo el escudo de mi profesión rematando la valla del antiguo Ministerio de Fomento.

"Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos"... qué nombre tan anacrónico, claro que... se gestó allá por 1802, creo recordar. A los canales de transporte, como el de Castilla, los sentenció el ferrocarril, y a los canales de regadío la impopularidad de los trasvases. También éramos ingenieros de presas, pero de este otro sueño hijo de Joaquín Costa despertamos en los pasados años 80: se desvaneció al agotarse las cerradas topograficas más aprovechables, y al adoptarse (afortunadamente) puntos de vista más respetuosos con el medio ambiente. 
Ingenieros en vías de extinción, especialidad a especialidad: hoy nos hundimos en el fango los urbanistas, mañana, cuando se hayan completado las redes de alta velocidad, serán los ferroviarios. Emigrar o afrontar el paro y la lucha por la supervivencia (puro darwinismo).

Los tiempos han cambiado para siempre, la competencia entre nosotros (dada la proliferación de escuelas y la casi nula demanda actual de profesionales) va a generar mucha frustración. Hace tiempo se regulaba el acceso a la carrera (examen de acceso/elevada nota de selectividad), ahora mismo el proceso de selección actúa a la salida al mundo laboral, y muchas veces no se sabe muy bien cuáles son los factores clave para "sobrevivir" ¿la criba empresarial (tanto para acceder a un puesto, como para mantenerse en él) premia a los más aptos, a los mejor relacionados, a los de menores aspiraciones salariales o a los más costosos de despedir?.  
Pensando en esto alcanzo los puestos de libreros de viejo, y entre mucha morralla logro dar con unas cuantas joyitas:






Las ordenanzas técnicas (tan solo 0,50€ cada una) llamarían la atención de cualquier compañero por sus títulos: "sustitución del motor de vapor/motor de sangre por el electrico de cable aéreo", etc., pero también del resto de aficionados a la historia, por los nombres de sus protagonistas: el alcalde Alberto Aguilera, y promotores/concesionarios como Arturo Soria o Cánovas del Castillo (éste último como prueba del concubinato secular entre empresa y política, del que nos quejamos aún hoy).



La "Crítica del Darwinismo Social" del tal Jacques Novicow (al que desconocía) me pareció un ataque político muy fundamentado contra las doctrinas del liberalismo extremo por un lado (hablando de la competencia entre individuos), y contra el nacionalismo por otro (al abordar la competencia entre naciones, que acabaría desembocando en las guerras mundiales). Lo compré porque me pareció muy avanzado para la época (muchos años antes de que se gestaran los fascimos como apogeo del referido darwinismo social).

Este concepto de supervivencia competitiva me vuelve a llevar a la coyuntura de mi profesión (obsesión de nuestro gremio tras el tijeretazo de Mayo de 2010):

La retracción de la demanda ha sido brutal y repentina, pero era previsible desde el momento en el que asomó la patita la crisis: en el esfuerzo por superar un atraso secular hemos alcanzado un nivel en infraestructuras que no es acorde con nuestra capacidad económica. Individual y colectivamente somos los mismos que hemos sabido proyectar y ejecutar obras en tiempo récord, esto queda demostrado. En 30 años se han ejecutado las obras que en otras condiciones se hubieran afrontado en el doble de tiempo (bendito maná europeo). Las más inútiles las padeceremos como un lastre en las cuentas públicas durante décadas, y sin embargo las más prácticas las disfrutaremos como si fueran algo natural (¡qué sencillo es circular por una autovía como si siempre hubiera estado ahí, y qué reto representa el terreno cuando lo observas en su estado natural!). La cuestión es que la tarta de la que comíamos ha encogido en más de un 60% (si algún brujo lo hubiera pronosticado cuando opté por esta carrera a mediados de los 90 jamás le hubiera creído). Mayor debacle aún es la que sufren nuestros primos los arquitectos, un problema paralelo al nuestro pero amplificado, (lo digo sin un ápice de añoranza por la burbuja inmobiliaria, pero lamentando a la vez muchos casos concretos de amigos que no tienen posibilidad de ejercer).

El objetivo de la ingeniería ha sido y será hacer más fácil la vida al resto de la población: a todo el mundo le parece muy agradable darle a un interruptor y que se enciendan las luces de casa, abrir un grifo y que salga agua desinfectada, o tirar de la cadena y que aquello se marche bien lejos, cayendo siempre por gravedad, cuesta abajo, hasta llegar a una depuradora donde lo digerirán las bacterias. Proyectos y obras anónimos realizados por equipos que nunca anhelaron la notoriedad de otros profesionales, pero que siempre seguirán siendo útiles y necesarios... al fin y al cabo existen ciudades en crecimiento en la mayor parte del mundo, de modo que no hay que rendirse. En todo caso deberemos hacer un esfuerzo adaptativo, de reinvención e identificación de nuevos retos y problemas a los que dar solución, porque ellos albergan el futuro de nuestra profesión.

Si los poderes políticos (Berlín-París, más que Madrid) toman conciencia de que sólo a base de recortes no van a sanar al enfermo, hay muchísimas inversiones necesarias por hacer: en el campo energético nuevas plantas de EERR, pero ante todo sistemas de regulación del desfase entre picos de generación y de demanda eléctrica (bombeos reversibles), en hidraúlica instalaciones de desalación y distribución de agua planificadas pero no ejecutadas; y, aunque suene utópico/idealista en tiempos de crisis, afirmo que impulsando la cooperación para el desarrollo se abriría un campo amplísimo en la exportación de proyectos de ingeniería. Por último, respecto a mi especialidad, insisto, hay muchísimo que hacer en los ámbitos de la ordenación del territorio (planificación, análisis de riesgos naturales, competencia ordenada entre regiones) y de la intervención en áreas urbanas consolidadas  (compactación, densificación, rehabilitación, mejora del metabolismo urbano para ganar eficiencia energética e hídrica). Es muy necesario un poco de optimismo para cerrar un año nefasto para la profesión, seguiremos atentos a las novedades del sector.





martes, 20 de diciembre de 2011

Materia


J. C. Casado-Panorámica de la Vía láctea desde el Parque Nacional del Teide


"Todo cambia, no te puedes bañar dos veces en el mismo río. Cuando vuelves a él, ya no es él la misma corriente de agua, ni tú el mismo ser humano" -Heráclito de Éfeso, hacia 500 a. C.

Mi padre me explicaba de crío que un átomo de calcio que ahora formase parte de mis huesos podía haber estado hace millones de años en la dentadura de un dinosaurio. De hecho, nosotros mismos somos como un cauce por el que circula un caudal de materia en permanente renovación: las células de la epidermis se sustituyen completamente cada 15 días, los glóbulos rojos cada cuatro meses. Incluso una estructura que podría parecer inmutable, como es el esqueleto, acaba de renovar sus componentes en ciclos de 10 años. Por lo visto sólo en ciertas partes de la corteza cerebral no se sustituyen las neuronas que van desapareciendo (en contra de lo que se pensaba, se ha comprobado que en otras partes del cerebro sí se crean nuevas células nerviosas). De este modo, el proceso de envejecer no es el del deterioro de un cuerpo estable, sino tan sólo la acumulación de errores en el proceso de renovación celular. Algo programado en nuestro ADN para dejar paso finalmente a nuevos individuos, a través del instrumento de la muerte (la destrucción creativa, esa herramienta imprescindible para la evolución, como decía Steve Jobs).  

Pero yo quería darle vueltas a una pregunta muy concreta esta mañana: ¿cuál es el orígen de la materia de la que estamos compuestos?. La respuesta es muy conocida: "somos polvo de estrellas", en su interior las reacciones de fusión atómica siguen una escalada por la tabla periódica: del hidrógeno al helio, luego al carbono y al oxígeno, al neón, al magnesio, al silício, níquel, cobalto... y finalmente al hierro. Tras esto, la fusión cesa, porque deja de haber rentabildiad termodinámica, y la estrella implosiona

Como suele ocurrir en ciencia, esta respuesta abre la puerta a otras muchas dudas: ¿cómo se han formado entonces los elementos de mayor masa atómica que el hierro? (tenemos ejemplos relativamente abundantes en nuestro planeta, con un papel fundamental en el desarrollo de la vida tal y como la conocemos, como el cobre, oro o el yodo). ¿cuántas generaciones previas de estrellas ha habido? 

Estas cuestiones me venían rondando desde hacía tiempo, hasta que me he decidido a preguntarle al Sr. Google:

Efectivamente, las primeras estrellas no tenían planetas orbitando a su alrededor: para que los planetas se formen a partir la agregación de polvo estelar previamente ha debido haber multitud de explosiones de final de ciclo. Así, los restos de soles pasados esparcidos por el espacio son el orígen de todos los elementos más complejos que el hidrógeno que conforman nuestro mundo. Pero, visto esto, fijémonos en dos datos básicos conocidos por todos:

  1. Nuestro Sol, que se halla a la mitad de su vida, tiene 5.000 millones de años de antigüedad
  1. El universo, unos 14.000 millones de años

¿Se deduce entonces que el Sol pertenece tan sólo a la segunda generación de estrellas?... o ni siquiera, porque... ¿cómo ha dado tiempo a la propia formación del sistema solar a partir de restos de estrellas previas si los ciclos de vida son de 10.000 millones de años?.


El error está en pensar que todas las estrellas tienen una existencia de igual duración, en realidad ésta es inversamente proporcional a su masa: cuanto mayor es una estrella, más rápidamente agota su combustible, y al contrario, las estrellas de menor brillo y masa, prolongan su actividad durante muchísimo más tiempo. De este modo, las estrellas más masivas (y las hay de hasta 100 masas solares) tienen un ciclo de vida mucho más corto que el del sol... tan corto en algunos casos, que se mide en decenas de millones de años, y, por tanto, ha dado tiempo en los 9.000 millones de años anteriores a la formación de nuestro sistema solar a que hubiera cientos de generaciones previas de estrellas con cuyo material estamos hechos.    




Queda así resuelta la duda para los materiales por debajo del hierro, pero ¿qué pasa con los demás, cual es el orígen del mercurio, la plata, el uranio, etc. que encontramos en la corteza terrestre?. Para responder tenemos que hacer referencia a los diferentes finales que puede tener una estrella, en función de su masa inicial, y en lugar de extenderme demasiado recurro a este fantástico diagrama de la NASA:


Como vemos, el proceso de muerte estelar la mayor parte de las veces está avocado a pasar por una explosión de supernova. Esto ocurre cuando, agotado su combustible (alcanzado el pico del hierro en la escalera de fusión), se genera una inestabilidad gravitacional: los procesos de generación de energía ya no son capaces de contrarrestar la atracción que la masa de la estrella ejerce sobre sí misma, y ésta colapsa. Iniciada la implosión el núcleo de la estrella se encuentra tan comprimido que en los átomos se rompe la tradicional estructura de corteza y núcleo: los electrones se combinan con protones para dar lugar a un gran número de neutrones libres. La temperatura alcanzada es mucho más elevada que en toda la historia previa de la estrella, lo que acaba dando lugar a un efecto rebote: mientras la parte exterior de la estrella aún está colapsando, el núcleo ha comenzado la expansión originada por haberse alcanzado dicho estado límite de temperatura: ambas capas concéntricas se cruzan en direcciones opuestas, y es en estas condiciones en las que los neutrones libres que se alejaban del centro de la estrella son capturados por los átomos de hierro que se dirigían hacia ese mismo centro atraídos por la gravedad. Se generan en este lapso isótopos inestables, que logran estabilizarse sólo cuando los neutrones "de más" que acaban de pasar a formar parte de los núcleos atómicos se descomponen liberando electrones y dando lugar a protones que permanecen en estos nuevos núcleos. Es en este rápido proceso de captura de neutrones como se forman el resto de elementos de masa atómica superior al Fe. 

Finalmente, tras este instante de cruce de masas, prevalece el efecto de explosión sobre el de implosión, y los restos de la estrella, salvo su núcleo (que puede dar lugar a un agujero negro o a una estrella de neutrones), son expulsados al espacio... hasta volver, o no, a ser agregados en una nebulosa planetaria, como fue el sistema solar en su día.

En definitiva, somos más que polvo de estrellas, polvo de supernovas... materia reordenada capaz de preguntarse sobre su propio orígen.

 


 

lunes, 12 de diciembre de 2011

¿Qué es el dinero?


Cumbre europea del pasado viernes: 35 minutos dedicados a economía en el telediario, todo un récord  aunque ya llevemos un tiempo acostumbrados a preguntarnos cada mañana si nuestra prima de riesgo está por encima o por debajo de la italiana y cosas por el estilo. A todo esto arranca mi santa y sabia esposa y me pregunta, "¿pero, por qué no coge el BCE y símplemente emite dinero para pagar a los mercados?"... en definitiva, esa era la solución que esperaban muchos mandatarios, y que se ha topado con la negativa de Alemania, aferrada a la ortodoxia monetaria. No puedo justificar el agravio que supone que el BCE siga permitiendo que el Estado español se financie al 7% (algo inviable a medio plazo) mientras imprime dinero al 1% destinado a la banca privada, por ser ésta una decisión puramente política. Pero sí podemos aproximarnos a comprender la negativa a la generación de nuevo dinero si respondemos a cuestiones previas: ¿qué respalda al dinero, cuándo decide imprimirse más?... en definitiva ¿qué es el dinero?.
De las magistrales clases de Agustín del Valle y de Maite Seco en la EOI sé que la emisión de nuevo dinero responde al incremento de la producción en el país, es decir, el nuevo dinero es (o debería ser) reflejo del incremento del PIB... pero ¿esto ha sido siempre así?, y en todo caso esta respuesta traslada la cuestión a "¿qué diablos es el PIB?". Para desarrollarlo cojo los apuntes del MBA y tiro de wikipedia.

Un poco de historia: 

No nos vamos a detener en el concepto de utilidad del dinero como vehículo de intercambio universal de nuestro trabajo y nuestros bienes por el trabajo y los bienes de otros. Lejos de demonizarlo, yo lo erigiría como uno de los grandes inventos de la humanidad. Los problemas como la pobreza, la injusta distribución del capital y de las cargas fiscales, etc. son múltiples e importantísimos, pero posteriores e independientes de la esencia misma del dinero como herramienta práctica, que es de lo que quiero escribir. Repasemos primero los antecedentes, para acabar tratando la situación actual.

El nacimiento del papel moneda
En el s XVII no existían bancos centrales, al igual que no existian estados en el sentido actual: era la corona-el patrimonio personal del rey-la que corría con los gastos militares y de justicia, por ejemplo, y quien recaudaba tasas e impuestos, como el quinto real en América (un 20% de todo el oro que se descubriera... o expoliara). Sí existían multitud de bancos privados y de prestamistas. Los primeros billetes en Europa* (Banco de Estocolmo-1661... no impresos, sino escritos o "dibujados" a mano) nacieron entonces del mismo modo que pueden funcionar hoy los cheques basados en un depósito bancario: alguien ingresa un bien en un banco (oro por aquel entonces), y a cambio el banco le da unos pagarés en papel que fraccionan ese bien, y que sirven como moneda de pago. Así, originalmente hay un bien que obra en poder del banco, y unos billetes por idéntico valor que, una vez distribuídos por el primer dueño del oro, circulan respaldados por algo físico. 

*en China circulaban ya en el s. VII

La creación de los bancos centrales
A lo largo de los siglos XVIII y XIX convivieron diversos bancos emisores en cada país, cada uno con su propio papel moneda. En España por ejemplo hacia 1850 emitían, además del Banco de San Fernando (sucesor del Banco de San Carlos-futuro banco de España), el Banco de Isabel II, el Banco Español de Cádiz, y el Banco de Barcelona. Llegaron a ser muchos más, prácticamente uno por cada ciudad de tamaño medio, si bien la unidad monetaria se hallaba evidentemente regulada por ley, la emitiese el banco que fuera. La configuración de los estados llevó a finales de siglo a depositar en el Banco de España (1874) el monopolio en la capacidad de imprimir moneda, que en cualquier caso seguía encontrándose respaldada por depósitos de metales preciosos. La Reserva Federal estadounidense no se creó sin embargo hasta 1914.
Junto con la emisión de moneda, las otras tres principales funciones de estas entidades son:
  1. el mantenimiento de una estabilidad en los precios (control de la inflación, evitando también su contrario, la deflación, que desincentiva la inversión al valer el mismo dinero menos en el presente que en el futuro)
  2. actuar como prestamista de la banca privada mediante las "operaciones de mercado abierto" (la segunda forma de creación de dinero, junto con la compra de deuda)
  3. lograr la estabilidad de la cotizacion de la moneda respecto a las demás (por su influencia en el comercio exterior)
La desvinculación con el patrón oro
Debemos detenernos un momento a exponer el modo en que funciona la banca privada (ante todo la banca comercial-orientada a clientes particulares, frente a la banca de inversión-orientada a empresas y bolsa). Evidentemente su negocio se basa en tomar prestado (de ahorradores, de otros bancos, o de los bancos centrales) a un interés, y en prestar a otro interés superior, embolsándose la diferencia. El quid radica en la posibilidad de prestar el mismo dinero que ha tomado en depósito, salvo un porcentaje, r (coeficiente de caja) que ha de quedar como reserva. Se crea así un efecto multiplicador en base al cual X$ reales respaldados por oro en el banco central se convierten fácilmente en lim [X+X·(1-r)^n] $ en préstamos y depósitos del sector bancario. En un ejemplo con r=8% el factor multiplicador es 12,5, es decir: 100$ se convierten en 1.250$. 
Resulta evidente que si todo el mundo pretende convertir sus billetes en oro simultáneamente no existen reservas suficientes en el banco central, razón por la cual esta convertibilidad del dólar se rompió para el común de los mortales en 1933, y para el resto de los poseedores de papel moneda (países e instituciones) en 1971#

#cabría matizar en relación al endeudamiento producido por la IGM, la conferencia de Génova de 1920, las causas y consecuencias del crash de 1929, el acuerdo de Bretton Woods de 1944, etc., pero eso da para una tesis.

El carácter de moneda fiducidaria o moneda fiat
Tras la ruptura de la convertibilidad se pasó a un sistema de moneda fiducidaria, es decir, basada en la fe entre ambas partes: dado que el dinero ya no responde a un bien tangible como era el oro, su valor se basa en el acuerdo común o consenso sobre su utilidad para ser intercambiado por otros bienes o productos. En definitiva el dinero es humo, pero humo util en tanto todos confiemos en él ...y lo hacemos porque es escaso (al fin y al cabo el mismo motivo por el que el oro es apreciado). Así que hoy en día toda moneda basa su valor ante todo en ser una ficcion escasa y limitada, con la que se pueden adquirir los bienes reales. Los bancos centrales, a través de su misión de control de la inflación, vigilan que no exista un exceso o defecto de masa monetaria en relación a los bienes y servicios producidos. Por eso no es una excelente solución imprimir billetes sin control, porque un exceso de dinero circulante lo hace menos valioso, y para compensarlo los precios suben, y los ahorros menguan.  

La vinculación entre masa monetaria y PIB.
Para ayudar a comprender esta vinculación he pensado en una analogía: el sistema económico como una planta (las plantas para mantenerse vivas han de estar en constante crecimiento... una paradoja en común con la economía capitalista), cuya savia se compone de un soluto (sales=bienes reales) y un disolvente (agua=dinero). Para que la planta esté sana la savia debe estar en equilibrio, y su concentración debe mantenerse en el punto adecuado: casi constante en K mg/l. Así, un incremento del dinero en circulación que no sea parejo a un incremento de la actividad económica sería como añadir disolvente a la savia, "aguándola": se produciría un aumento de volumen momentáneo e inconsistente porque rápidamente bajaría su concentración, y para compensarlo la planta tendería a evaporar rápidamente el excedente hasta volver a la concentración óptima. Por el contrario, un aumento de sales sin aporte de disolvente estaría desaprovechando el potencial de la planta para aumentar su volumen (crecer) manteniendo la concentración adecuada, y la marchitaría igualmente.

Para ver más en detalle la vinculación de la masa monetaria con el PIB podemos pensar que, al igual que el balance de una empresa refleja dos realidades paralelas en la expresión Activo=Pasivo+Recursos Propios (indicando la parte derecha de la igualdad el orígen de los recursos, y la parte izquierda el destino, a qué se dedican), en la contabilidad nacional nos encontramos con otra imágen especular: la oferta o producción de todos los sectores (agricultura, minería, industria, energía, servicios, etc.) valorada a precios de mercado, que responde a la demanda agregada de la economía o PIB=C+I+G+Bcc, siendo:
  • C=consumo de sector privado
  • I=inversión (sector privado y público), infraestructuras, maquinaria y elementos de producción, vivienda, existencias fabricadas pero no vendidas
  • G=gasto del sector público (servicios: justicia, sanidad, educación, etc.), en base a la recaudación de impuestos más el deficit
  • Bcc=Exportaciones-Importaciones

Ambas se ven respaldadas por el flujo de dinero entre una y otra, es decir, por la masa monetaria en circulación. Como hemos dicho al hablar del efecto multiplicador, el dinero rota de mano en mano, y la misma cantidad puede servir a muchos fines a lo largo del año. La relación entre la actividad económica y la cantidad de dinero que es necesario para sostenerla es la siguiente "ecuación de intercambio": 

P·Q=M·V
En la cual:
P: Nivel de precios
Q: Producción de bienes y servicios
V: Velocidad de circulación del dinero
M: Masa monetaria
A su vez, la masa monetaria se descompone, de mayor a menor liquidez, según los agregados monetarios M0 a M3 (cada uno contiene al anterior, por lo que M=M3)
  • M0: el total de toda moneda física circulante, más cuentas bancarias depositadas en los Bancos Centrales
  • M1: M0 + la cantidad en cuentas de demanda (cuentas corrientes)
  • M2: M1 + cuentas de ahorros, cuentas de economía de mercado y cuentas de certificados de depósito.
  • M3: M2 + todos las demás tipos de certificados de depósito, depósitos en moneda extranjera
Las últimas cifras recogidas en el boletín estadístico del BdE (en miles de millones de €) son:

El dato más sorprendente de este desglose es que el dinero circulante (monedas y billetes) es tan sólo un  8,43% del total... o dicho de otro modo: el 91,57% de la masa monetaria son anotaciones en bytes, en los  discos duros de los bancos.

¿Humo?, sí... pero humo respaldado por el sumatorio de la facturación de todas las empresas de un país.

Y, ya para finalizar, cerremos el círculo retomando el orígen de la cuestión: el proceso de creación de dinero y el papel del banco central en el mismo. Queda claro que inicialmente, al prestar a gobiernos (mediante la compra de bonos) o a la banca comercial, los bancos centrales actúan como fuentes de las que surge el dinero de nueva creación, pero en el medio y largo plazo, si dejasen de crear dinero, estas entidades actuarían finalmente como sumideros, pues los préstamos les han de ser reintegrados con intereses. Visto esto, intuitivamente parece que en condiciones normales la masa monetaria en circulación debería ser decreciente... y sin embargo no lo es (al contrario: en condiciones de desarrollo/no crisis/no recesión es creciente). Se deduce por tanto que, para que haya incremento de la masa monetaria, es necesario que a medida que avanza el tiempo la cantidad de dinero prestado ("inyectado") sea siempre superior al dinero "reabsorbido" por los bancos centrales. Se trata de una premisa inherente al capitalismo: crecer para que el sistema funcione, en una huída hacia adelante... ¿cómo cuadra esto con los recuros limitados de un planeta finito?, ¿son realistas las alternativas de las teorías económicas del decrecimiento?, en las próximas décadas lo comprobaremos, de momento estamos viviendo la historia.

viernes, 9 de diciembre de 2011

Los procesos de inercia en la historia

Comentan unos conocidos que sería conveniente que los niños de hoy estudiasen chino en lugar de inglés. Estaré equivocado, pero yo para mis hijos creo que lo más práctico seguirá siendo dominar bien el inglés, a continuación el alemán, y por último, y si tienen curiosidad, les animaría a aprender chino, portugués o francés ...así como por amor al arte, ya que creo más probable que si en alguna ocasión tienen que comunicarse con un chino lo acaben haciendo antes en inglés que en mandarín.

Imagen de Alberto Ruggieri

Para comprender el presente y hacer previsiones acertadas de futuro, es imprescindible analizar el pasado. En este caso la analogía la brindan los dos imperios globales a los que podemos encontrarnos más próximos:

En primer lugar el imperio romano occidental. Aunque para los cronistas cayó oficialmente en 476, su poder administrativo y militar era ya por entonces un fantasma prácticamente inoperante desde la entrada de los visigodos en la península itálica en 401. La debacle, que en realidad se gestó a las puertas de la mitad oriental del Imperio, se resume en la siguiente secuencia: abandono de Dacia en 271 como parte de la crisis del s.III. Aumento de la presión en cadena desde la actual Ucrania: los hunos fuerzan a los visigodos a entrar en Tracia, y, en un intento de frenarlos, muere el emperador Valente en la batalla de Adrianópolis (378). Desvío de los visigodos hacia Italia y llamada de las legiones del Rin para defenderla, lo que hace que vándalos, suevos, francos, alanos y otros pueblos crucen el río helado en la Navidad de 406. Saqueo de Roma por los visigodos en 410, que tras esto salen de Italia y ocupan Galia e Hispania. Ese mismo año los sajones invaden Britania. Para quien se haya quedado con ganas de más, en este enlace se resumen los tres primeros tomos de Historia de la decadencia y caída del Imperio Romano, Edward Gibbon-1788


Sin embargo, en el caos de la alta edad media, Roma y Constantinopla conservaron todavía gran parte del poder político y espiritual de la mano del cristianismo, capaz por ejemplo de evitar la destrucción de Roma por Atila mediante la persuasión de León el Magno, y cuya cronologia de conversiones da fe de la fuerza de esta inercia histórica:
  1. El cristianismo pasa de "ser tolerado" por Constantino en el Edicto de Milán (313), a ser la religión oficial del Imperio mediante el Edicto de Tesalónica (Teodosio, 380)
  2. Los principales pueblos invasores/federados son convertidos (los Visigodos al arrianismo por Ulfilas 310-388, los francos al catolicismo por la conversión de clodoveo en 496)
  3. El cristianismo traspasa las fronteras del antiguo imperio y se arraiga en lugares que nunca fueron romanizados: Germania en los s. IV y V, Irlanda en el s. V (de hecho actuó a su vez como foco de conversión de las Islas Británicas y el norte de Francia), Escandinavia en un lento proceso que va del siglo VIII al XIII (se cree que su conversión contribuyó a poner fin a la era de violencia vikinga), la conversión del Rus de Kiev en 988 culmina la labor que previamente había llevado a cabo Cirilo para atraer a la órbita cultural de Bizancio a los pueblos eslavos. 
Si bien es cierto que este ejemplo evidencia la continuidad del poder a través de la difusión de las creencias religiosas, tan importantes en el pasado, la vertiente lingüística del poder tuvo su reflejo en el uso del latín y el griego como lenguas francas en el ámbito del derecho y la ciencia durante los mil quinientos años siguientes a la caída oficial del Imperio de Occidente.

El segundo ejemplo que ilustra la idea de inercia histórica es la continuidad en la expansión del castellano en América durante los s. XIX y XX, una labor que, en contra de lo que pudiera pensarse, no se hallaba ni mucho menos culminada en el momento de la emancipación del continente. Es sin duda un caso de apisonadora que funciona sin maquinista, por pura inercia, emanando de las ciudades criollas al medio rural, y laminando multitud de lenguas autóctonas de las que hoy sólo perviven unas pocas como el quechua y el guaraní o el aimara (por desgracia, desde el punto de vista de la riqueza y diversidad cultural, pero también por fortuna para los hispano hablantes que podemos comunicarnos sin barreras de un extremo a otro del continente o en la web). 

Volviendo al presente, en alguna otra entrada he hecho referencia a la inquietud que provoca la pérdida de primacía de occidente entre los medios de comunicación, sobre todo anglosajones. Es verdad que la historia parece haber acelerado su ritmo desde el fin de la guerra fría, que los cambios se sucenden a mayor velocidad, y que el ascenso de las nuevas economías es apabullante. Sin duda la presente crisis supone el fin de una prolongada fase de estabilidad en la que el mundo desarrollado se limitaba a tres polos muy localizados (de mayor a menor PIB: Europa Occidental, Norteamérica, y Japón), y se va a producir (se ha producido ya), la entrada de nuevos actores en este club de privilegiados. Sin duda cuando se estudie historia en el futuro se hablará de un antes y un después de la crisis de 2008. Esto va a llevar a una competencia por los recursos del planeta entre los nuevos actores y las antiguas sociedades acomodadas: para que todos podamos comer de la misma tarta, los que hasta ahora se saciaban han de reducir su ración, que será distribuida entre más gente. Esto, que además responde a un principio de justicia difícilmente cuestionable, sin embargo es difícil de digerir para quienes éramos los más beneficiados por el antiguo sistema de poderes... más aún cuando los nuevos ricos carecen de nuestras superiores (y supuestas) virtudes morales: valores democráticos y preocupación por el medioambiente.

En lo que queda de siglo vamos a ser testigos (y quizá víctimas) del desenlace de varias dinámicas en marcha:

-El "excedente" de población. Caminamos hacia la aplicación de una economía restrictiva (economía de guerra, si se lleva al extremo) que ya está teniendo como consecuencia la pérdida de garantías sociales y la creación de una gran masa de población parada/no integrada en el sistema productivo en el primer mundo. A esto hay que sumar la continuación de la explosión demográfica en los países en desarrollo. Factores así suelen llevar la escalada de la conflictividad social al extremo de la guerra, (esta vez ni lo creo ni lo deseo, algo habremos aprendido de las pasadas guerras mundiales).

-La humanidad se enfrentará a crisis de recursos (agua, energía, suelo fértil) que sólo se resolveran aplicando soluciones políticas que exigirán un gran consenso entre naciones (no se puede basar todo en la varita mágica del desarrollo tecnologico).

En cualquier caso, para todos los escenarios contemplados (pesimista, tendencial, optimista), creo firmemente que, por una mera cuestión de inercia histórica, la lengua franca seguirá siendo la del Sistema Occidental que ahora se tambalea: el inglés.