domingo, 30 de octubre de 2011

Planificación vs. liberalismo

Estamos a finales del s. XIX, el Estado es débil, recauda pocos impuestos y por tanto es incapaz de emprender las grandes inversiones necesarias para el bien de los ciudadanos: obras hidraúlicas y nuevos ferrocarriles sobre todo (y no digamos servicios sociales... ese vacío lo llena parcialmente la iglesia). Se confía entonces en la iniciativa privada, pero la mano invisible actúa estúpidamente: se tienden cientos de km de vía hacia ninguna parte. Además, la obtención de concesiones se basa en tramas de corrupción que llegan a los estamentos más altos. El resultado de esta burbuja ferroviaria se plasma en un conjunto de redes inconexas y deficitarias que después de unas décadas han de ser rescatadas por el estado mediante la creación de Renfe en la posguerra.


100 años después, la burbuja inmobiliaria se basa en los mismos errores: el estado como agente pasivo que deja la generación de suelo urbano a la ciega y avariciosa mano invisible. Las competencias en urbanismo -en manos de las CCAA- se ejercen otorgando discrecionalmente aprobaciones a los planes generales y parciales de los municipios que son de su cuerda, sin coherencia con nada parecido a un instrumento de planificación territorial. Para mayor daño, los trámites de transformación del suelo son lentísimos, lo que alimenta el crecimiento de la burbuja por un efecto de inercia que lleva a valorar a precios de mercado sobrecalentado toda la nueva oferta que se estaba horneando, sin considerar la previsible saturación del mercado y menos aún el imprevisto desplome de la demanda por factores exógenos (el cisne negro de la crisis crediticia de 2008).

Así llegamos a los cientos de miles de viviendas construídas y vacías, y miles de hectáreas en urbanizaciones sin edificar, que pesan como un lastre insalvable en los balances de los bancos, remisos a actualizar la tasación de estos activos heredados de promotoras quebradas y de particulares desahuciados... porque esto les obligaría a tener que recapitalizarse en una cuantía 10 veces superior a la que el pasado miércoles dictó Europa.

¿Una historia inevitable, o el fruto de una irresponsable falta de control y de planificación?

Como decía Francisco Javier Ayala-Carcedo, es una falacia asegurar con resignación que las catástrofes naturales son inevitables e imprevisibles: efectivamente es imposible saber cuándo va a suceder un terremoto, o una inundación, pero las herramientas científicas nos permiten saber perfectamente dónde y con qué recurrencia pueden ocurrir, y cómo serían sus efectos.

Hoy pagamos las consecuencias de la falta de diversificación de la economía nacional, y parece que seguimos sin respuesta a la típica pregunta: España, ¿qué quieres ser de mayor?... saberlo, elegirlo, requiere reflexión, un objetivo, en definitiva, un plan impulsado por una voluntad política que brilla por su ausencia ahora que estamos en campaña.

No reclamo una economía dirigida como la que en los años del franquismo elaboraba planes quinquenales, trazaba polos de desarrollo y engordaba monstruos deficitarios bajo el amparo del INI, pero sí echo de menos incentivos a la economía productiva: apostar sobre todo por la industria cualificada creando el marco adecuado. Alrededor de la industria hay ingeniería, hay investigación, pero sobre todo hay exportación.

En los "buenos" tiempos había cosas muy chocantes desde mi punto de vista, y lanzo un par de ejemplos:

1/ Llevábamos 15 años ejecutando más obra que muchas de las grandes economías, y todo ello mediante maquinaria Komatsu, Liebherr, Caterpillar... no habíamos sido capaces de desarrollar una tecnología propia en tuneladoras y sin embargo llegamos a ser el país donde mayor número de ellas estaban siendo empleadas simultáneamente (japonesas, por supuesto).
2/ En 2008 llegué a participar en un concurso basado en construir viviendas en los terrenos de una factoría de motores navales en Manisses, las máquinas habían sido vendidas a Corea, y los trabajadores... ¿os acordáis de "Los lunes al sol"?.

Como ejempo positivo fijémonos en una cifra muy elocuente: Navarra y País Vasco, donde las políticas públicas de vivienda paliaron el efecto de la burbuja, gracias a contar con unas economías industriales netamente exportadoras tienen hoy un desempleo del 13%, mientras en otras regiones se llega al 29%.

Para salir de ésta ni siquiera hay que ser genialmente innovadores, basta con fijarse en los modelos económicos que en otros sitios ya funcionan, y evitar la tentación de tropezar de nuevo en la quimera de la rentabilidad rápida sin base sólida.

miércoles, 19 de octubre de 2011

Paisajes Urbanos




Aprovecho las chocantes imágenes del Prix Pictet (http://www.prixpictet.com/ hasta enero en el Botánico de Madrid), para señalar cómo podemos los profesionales del urbanismo mejorar la escena urbana desde sus primeras fases de gestación. Para lograrlo son fundamentales al menos tres cosas:
-Un buen proyecto de urbanización.
-Disponibilidad presupuestaria.
-Convencer al cliente (promotor) de que ejecutando un buen urbanismo se genera un mejor producto final (ya que un aspecto positivo de la crisis es que ya no se va a vender cualquier cosa).

... y generalmente sólo controlamos totalmente la primera, así que, dentro de lo que está en nuestra mano, veamos qué buenas prácticas podemos aplicar al "hacer ciudad":

1/El estudio de la topografía y de los movimientos de tierras no debe limitar la intervención a la caja de viario, sino que se tendría que extender el rasanteo a las parcelas colindantes para evitar parcelas colgadas contenidas por muros. En Madrid esta mala práctica la encontramos en calles tan significativas como Herrera Oria o Silvano, el adjetivo "cutre" se queda corto. Para más inri la dimensión de la acera es ridícula en ambos casos, y por tanto la separación a calzada hace inexplicable que estos unifamiliares se hayan vendido... pero claro, es que antes todo se vendía:







2/Dada la tendencia a la "bunkerizacion" del promotor y del usuario español, tendríamos que evitar hacer colindar parcelas residenciales (o de cualquier otro uso) directamente con zona verde, porque el resultado es una trasera sucia rematada con muro grafitero (no soy antigrafitero, que viva Banksy, pero no es éste el mejor lugar).




3/Hay que resolver las interferencias de las infraestructuras preexistentes con el crecimiento de la ciudad, afortunadamente esto ya está regulado, pero sin embargo persisten ejemplos de museo de los horrores:













4/Las nuevas instalaciones deben integrarse lo mejor posible, aquí vemos el contraste entre una antigua subestación eléctrica (c/Sinesio Delgado), y una nueva, compacta y con envolvente (Barajas):






















Por último hablemos brevemente de la célula mínima de la ciudad, los edificios:

Problema nº1: las ordenanzas hacen ciudad, de ellas depende en gran medida la escena urbana, y sin embargo no les prestamos mayor atención al redactar Planes Parciales o Generales, parece que las metemos de relleno ¿¿??. Posteriormente el incumplimiento de las ordenanzas de estética, y la forma en que los vecinos atentan contra las fachadas, rompiendo la homogeneidad inicial, queda impune. Transcurridos pocos años, cada uno ha hecho de su capa un sayo, (que viva el individualismo), a costa de manchar la imagen de nuestras ciudades. Faltan vigilancia y más sanciones... con el agravante de que la administración nunca actúa de oficio.



Problema nº2: ya puertas adentro nos encontramos con la aburrida homogeneidad del producto inmobiliario en España, en el que sobre todo se valoran la ubicación y cuatro acabados superficiales, sin darse una diferenciación por tamaños o distribuciones originales. Las mismas puertas de 70 cm, los mismos pasillos de 90cm, las mismas cocinas alargadas y mínimas en un piso de VPP que en uno anunciado como "de lujo" ¿¿¿???

Dejo cosas en el tintero, hay muchos otros elementos que afean nuestras ciudades: los solares sin uso durante años, circundados por vallas publicitarias (solares por cierto en la mayoría de los casos municipales...  hay miedo a ajardinarlos o implantar huertos de manera provisional, porque a ver cómo se revierte esa situación para edificar un equipamiento, pasado un tiempo), o las zonas terrizas, en un país en el que la vegetación no logra tapar la porquería, como ocurre allende los Pirineos.

En definitiva, además del factor estético hay otros muchos aspectos (funcionales) que trataré de tocar en posteriores entradas (movilidad, metabolismo urbano, etc), en cualquier caso, resaltar los problemas allá donde miremos es el primer paso para lograr que mejoren las cosas.

Adiós

España pierde población, por primera vez se van más extranjeros de los que llegan... pero se van siendo menos extranjeros que cuando llegaron: se llevarán recuerdos de Zaragoza, Denia, Sabadell, Málaga o Vigo a Paraguay, Ecuador, Rumanía o Paquistán.

http://www.youtube.com/watch?v=5T7llkFRpN0&sns=em

Grandes estados han crecido gracias a la inmigración, EEUU, Argentina o Australia se llenaron de gente en busca de una vida mejor. Hoy España ha dejado de ser un buen destino, claro que, ¿cómo va a serlo, si para muchos de nosotros se ha vuelto difícil mantener el nivel de vida de la generación anterior?.


Recuerdo que hace cinco años (tan poco tiempo y tan distinto todo) pasaron por mi empresa compañeros italianos, colombianos... gente muy cualificada que venía a España porque en sus países no tenía trabajo y, cándido, yo creía que algo así no podría llegar a ocurrir aquí. Hoy esto mismo, el doliente "sobras, no hay lugar en tu país para tí" ha llegado arquitectos e ingenieros. La ida y la vuelta, dos caras de una moneda que asciende y baja, lanzada por la misma mano: quienes desde aquí regresan a su país tendrán el amargor del que ha emprendido una aventura que no acaba en éxito, y el consuelo de volver a sus raíces. Y, quizá compartiendo avión, los españoles que cogen por primera vez el pasaporte afrontan la incertidumbre de cómo les irá en su nuevo lugar, y de cómo sobrellevarán el desarraigo.
En esta sentido el punto positivo lo ponen los protagonistas "felices de la vida" del programa Españoles por el mundo ...a veces hasta me digo, ¿será propaganda gubernamental, o de verdad puede ser tan estupenda Cracovia?.

sábado, 15 de octubre de 2011

Psicología colectiva

Acabamos de ver "El discurso del rey" (llevamos cierto retraso con la cartelera), y me he acordado de una señora inglesa que conocí en un viaje a Egipto, para mí el primero y único, y para ella el enésimo: tenía tantos años que las primeras veces que estuvo allí el país todavía era protectorado británico. Me encanta recoger historias de la gente mayor, y me he acordado de ella porque entonces le pregunté por el fiestón de mayo de 1945: dijo que el día de la victoria fue uno de los más alegres de su vida.










Venimos al mundo vacíos de conocimiento y experiencias: sólo hardware e instinto. Si permaneciésemos aislados no llegaríamos muy lejos... el 99% quizá incapaces de inventar la silla o el botijo, pero afortunadamente poco a poco se va instalando en nosotros el software que nos aupa sobre hombros de gigantes: primero el lenguaje (maravilloso invento que hace que el conocimiento no muera con cada individuo), luego la cultura, los "memes": ese acervo de mil caras que se transmite de una generación a otra en paralelo a los genes, según describe Richard Dawkins en El Gen Egoísta.
Y al mismo tiempo que adquirimos toda esa cultura común a nuestra sociedad, nos impregnamos también con los sentimientos y el estado de ánimo colectivos, cambiantes con cada generación: la autoconfianza que te podía dar ser ciudadano británico en 1900, o norteamericano en 1990, la ilusión de los españoles en 1978, o de italianos y alemanes en el s XIX, recién creadas sus naciones. Es estupendo que las personas compartan una alegría común a todos ellos (y ojalá sucediera más a menudo sobrepasando el ámbito de un país). Quizá el momento de comunión del que haya participado más gente sea el de ver a Armstrong pisar la luna en Julio de 1969, salvo para algún que otro soviético, imagino que aquello fue un chute de optimismo universal.
Por el contrario, aquel día de 1939 en que Jorge VI dió su discurso supuso una congoja terrible para tantos ciudadanos que tuvieron la sospecha o la certeza de que la guerra acabaría segando la vida de alguien querido, y quizá sometiendo a su país. Hoy vivimos un momento no tan dramático como aquél, pero también bastante negativo. El pesimismo es el factor común de las noticias, es toda una puñeta bastante molesta que espero haya pasado cuando mi hija empiece a ser consciente... ojalá en unos años hayamos mejorado la situación socioeconómica entre todos, y así los que vienen detrás tengan algo que agradecernos, y no sólo reproches por haber dejado el planeta hecho una mierda.

domingo, 9 de octubre de 2011

Otros mundos

Como un niño en una juguetería, voy saltando de estante en estante... y entre los bandazos que pego de uno a otro asunto de los que atraen mi curiosidad, hoy vuelvo a la astronomía recordando una pregunta que me entretuvo un tiempo hace muchísimos años: ¿cómo será la apariencia de otros planetas?. Me refiero a planetas rocosos, como la Tierra, claro (es absurdo preguntarse por el aspecto "a ras de suelo" de planetas gaseosos como Júpiter o Neptuno, pues no tienen superficie sólida, y en su atmósfera no se percibe más que una espesa niebla que no logran romper los tenues rayos del Sol, tan lejano allí).

Seguro que os habéis preguntado alguna vez cómo serían los paisajes más llamativos en otros planetas extrasolares habitables por nosotros (venga, sacad ese pequeño trekkie que lleváis dentro). Pasemos de puntillas por otros componentes de aquello que llamamos "paisaje" (luz, color) y vamos a centrarnos en la orografía, ¿cómo se crea?.

El primer día de clase que nos hablan de geomorfología (capítulo 1, lección 1,página 1) nos cuentan que los elementos naturales generadores de la variedad de paisaje son: 1) la actividad geológica (sin una corteza flotando sobre un manto fundido hay poco de qué hablar en cuanto a orogenia, así que nuestro candidato no debería estar geológicamente "muerto"), 2) el clima (gracias a la última glaciación tenemos los valles alpinos y fiordos más maravillosos, la erosión es fundamental), y por último 3) los impactos de meteorítos (cuya huella en la tierra es borrada enseguida por un manto de vida y por la acción del clima, y sin embargo no hay más que mirar a la luna para apreciar su importancia).

Bien, una vez creadas las cordilleras, cañones, cortados y acantilados, ¿qué hace que lleguen a ser más o menos abruptos, y que duren más o menos tiempo?. De entrada cabría pensar que cuanto más grande sea un planeta, nos podrá ofrecer paisajes más espectaculares, y sin embargo seguramente* sea justo al contrario, porque un planeta mayor tendrá una gravedad también más fuerte, volviendo las grandes estructuras montañosas inestables, y haciendo más tendidos los taludes de las montañas y de las cuencas y cárcavas, aplanando en general toda su topografía. Nos encontramos además con otro factor que resta espectacularidad a un planeta gigante: a mayor gravedad, habrá también una atmósfera más densa, lo que a su vez haría más turbio el aire y nuestra percepción sería mucho peor... como lo es en el agua, donde rara vez la visibilidad supera unos pocos metros.

*No obstante por otro lado, la erosión será también más intensa en un gran planeta, pues la lluvia alcanzará mayor velocidad límite al caer... y la misma duda cabe respecto a la claridad del aire, ¿qué influye más, la densidad de la atmósfera o la atracción de la gravedad sobre las partículas finas?


En fin, mañana es lunes y hay que madrugar, lo dejo aquí, que me he enrollado demasiado para contar al fin y al cabo que, si queremos pensar en paisajes realmente "fotogénicos", seguramente debemos imaginarlos más en pequeños hermanos tipo Marte que en los enormes planetas rocosos que se están encontrando como champiñones (no porque abunden más que los pequeños, sino porque son más fáciles de detectar).

Ah, y ahí van unos enlace interesantes: http://www.psi.edu/pgwg/
http://www.espacial.org/planetarias/astrobiologia/planetas_habitables.htm