viernes, 15 de febrero de 2013

Soluciones al servicio del ciudadano


Es necesario apostar por muchos de los proyectos y propuestas englobados bajo el concepto ciudad inteligente, pero a la vez debemos ser cautos y mantener alerta el espíritu crítico para que no nos hagan comulgar con ruedas de molino vendiéndonos soluciones que responden a problemas ficticios.

Por un lado medir y cuantificar es el paso previo para poder identificar las ineficiencias en sistemas tan complejos como los urbanos, y esta recolección de datos y su transformación en información mediante el análsis de indicadores está también en la base de la propuesta de soluciones, pues todo ello nos ayuda a valorar el tamaño relativo de cada problema. Sin embargo por otro lado no deberíamos caer en la innecesaria o excesiva tecnificación de las ciudades, ante todo en un contexto económico como el actual en el que hemos de dirigir las inversiones de manera mucho más certera que en el pasado: si la ocupación de n plazas de aparcamiento puede monitorizarse mediante una sola web cam y un programa de visión inteligente que realice el conteo, será mucho mejor que picar el pavimento e instalar tantos sensores como plazas, por ejemplo. Pero no solo eso, de manera previa deberíamos evaluar si el aparcamiento es un problema acuciante en el entorno sobre el que se proponen tales medidas... y es que las smart cities no deben convertirse en escaparates de posibilidades o capacidades técnicas que no resisten un análisis básico coste/beneficio (incluso imputando como beneficios imponderables no económicos).

Una vez evaluado en cada caso el "tamaño del problema", las soluciones vendrán (o no), de la mano de la tecnología, sin olvidar 1) el recorrido de mejora que hay en ámbitos más tradicionales (gestión, marco jurídico, economía) previos a la inversión en ningún tipo de obra o elemento tecnológico, ni 2) los problemas que afectan más directamente a la calidad de vida de los ciudadanos, y que no se enmarcan en muchos casos en el capítulo de los servicios urbanos (desempleo, educación cívica, acceso a la vivienda...).


El anterior orden de prioridades parece evidente, pero pocos se atreven a señalarlo, como en la fábula del traje nuevo del emperador. Por eso me resultó tan gratificante dar con un punto de vista similar en el encuentro del panel Cities in Motion que convocó el IESE el pasado 31 de Enero, el de Fernando Rayón, recomiendo fervientemente la lectura de su blog.

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