miércoles, 9 de mayo de 2012

Redes



Al extenderse Facebook hace unos 4 años todo el debate se centró en la privacidad: la gente parecía por un lado muy celosa de su privacidad... y por el otro publicaba y etiquetaba fotografías de todo tipo, y radiaba su actividad cotidiana, olvidándose por arte de magia del pudor del que hacían gala al hablar de la nueva web.

Facebook se convirtió en algo así como Telecinco (el paradigma de la frivolidad: oficialmente nadie lo ve, pero en realidad rompe las cuotas de audiencia). Yo sin embargo lo defiendo: de momento me entretiene compartir información, y que la compartan conmigo, mantener contacto con gente que está lejos, etc.De hecho gracias a FB he llegado a conocer mejor a ciertas personas interesantes, de lo cual me alegro, aunque éstos no coincidan con los amigos de carne y hueso con los que me voy de cañas. En fin, como todo instrumento, en sí no es malo ni bueno, dependerá del uso que hagas (¿es una nevera mala porque la puedas llenar de comida basura si quieres?, el contenido está en tu mano, es tu opción).

Pienso sobre esto porque en 2012 resulta que otra red social le está comiendo el terreno a Facebook: Twitter, y creo que lo consigue gracias precisamente a que no tiene las barreras que sí te permite interponer Facebook en lo relativo a la privacidad (y donde tu universo se limita a una media de entre 100 y 200 "amigos", conocidos, o como quieras llamarlos). En el espacio abierto de twitter puedes seguir y replicar a cualquiera (por cierto, 1-2-3 responda otra vez: ¿en cuál de las dos redes se tiende más a la descalificación?), es la plaza del pueblo, frente al bar de aforo limitado que es FB (o Linkedin).

Para contraatacar, los de Zuckerberg han ideado la figura del "suscriptor" y los grupos, mediante los que te abres a más gente, pero no sé si tendrán éxito. Eso sí, al menos han ganado en estos meses una batalla: frente a G+.


jueves, 19 de abril de 2012

Ideas, ideas, ideas...

La magia del capitalismo: satisfaga una necesidad y tendrá el premio de hacerse rico... eso si no se le adelanta otro antes.

No es por alardear de sentido común (que también), pero es que ya van muchas, seguro que os ha ocurrido alguna vez ver realizada una visión "vuestra":

Allá por el siglo pasado, cuando supe qué era eso del Autocad y empecé a manejarlo para el proyecto fin de carrera, lo primero que pensé fue "¿y por qué no crear una base cartográfica que no acabe en los límites del municipio sobre el que estoy centrado?, de acuerdo, ese mapa, resultado de empalmar una con otra todas las hojas 1:50.000 con las que entonces trabajábamos, pesaría tantos terabytes que no habría disco duro que lo soportase (por entonces), pero si la información se descargase de internet a medida que haces zoom, problema resuelto": al par de años nació Google Earth, lo que supuso un salto de gigante para nuestro trabajo como urbanistas.

Otra: año 2009, sin saber qué era eso del car sharing, que por lo visto empezaba a rumiarse en algunas ciudades de Europa, y convencido como estoy de que en el futuro, por condicionantes económicos y medioambientales quizá debemos adaptarnos a una "economía de guerra sin estar en guerra", escribía esto en una nota de FB (aún no había abierto el blog): 

"En otros países se ha externalizado el ciclo de la colada, casi nadie tiene lavadora ni plancha en casa, y tiran de tinte o de instalaciones en las zonas comunes de los edificios.
Pues bien, ha de llegar la hora de vaciar los aparcamientos de nuestras calles de coches sin uso y pasar al uso compartido de un número mucho menor de vehículos… de hecho, desde siempre ha existido una mancomunidad del servicio de transporte (con chófer), ¿qué son los taxis si no?, pero su precio no es del todo competitivo por la renta del taxista (poca gente se plantea prescindir del coche para tirar de taxi toda su vida, quien lo hace generalmente es porque no tiene carnet). Creo que la solución pasa por hacer extensivo el alquiler del vehículo, sin papeleos, pasando tan sólo una tarjeta de cliente o mediante pago con el móvil, como quien alquila una bici, la tomo aquí, la devuelvo allá… con oficinas de alquiler de proximidad y sobre todo, a través de un cambio de cultura que nos libere del afán de posesión de nuestra máquina más contaminante, tanto en su fabricación, como en su ciclo de vida y finalmente a la hora de su desguace. Las cuentas salen: los 20.000€ de adquisición de un vehículo que quizá tan sólo vas a usar ciertos fines de semana (¿30 fds/al año?) y durante las vacaciones (¿tres semanas/año?)->80 días/año, a 40€/día, dan para alquilar durante más de 6 años, y liberarte del coste de mantenimiento, seguros, aparcamiento, etc. que no hemos tenido en cuenta."

...pues bien, ayer me vino Adriana con este folleto: www.bluemove.es

La próxima será una idea que puede parecer peregrina, pero cuyo éxito creo que presenciaremos en un escenario >200$/barril... el resucitar del dirigible:
1) en sustitución de muchas de las funciones del helicóptero (control y vigilancia), 2) como modalidad de viaje tranquilo y luxury (mismo cliente que el transcantábrico), o 3) como transporte eficiente (el "barco del aire" tiene la menor ratio combustible/tonelada movida que pueda imaginarse), pero claro, otra vez será alguien con más pasta quien se adelante. 



martes, 17 de abril de 2012

Geografía

Todo el que haya visto o leído El Paciente Inglés (por cierto, uno de los pocos casos en que, en mi opinión, la película supera al libro), recordará que el conde Làszlo Almàsy veneraba a Herodoto.

Aunque un texto literario nos pueda describir mejor el paisaje, o la gente y sus costumbres, yo con lo que me quedo absorto desde que era crío es con las imágenes gráficas de la ordenación de las regiones y de los accidentes del terreno: los mapas antiguos y actuales (¡que viva Google Earth!, aunque deje sin función a una institución centenaria como es el IGN).

Europa antes de 1919 (siento que la foto quedara movida)

Este mapa de Francisco Torres Villegas (1852), como aragonés me califica de "español asimilado"


Los mapas nos hablan:

  • Un territorio fragmentado en pequeñas piezas, nos habla de terrenos abruptos y fértiles, de riqueza, de mezcla de culturas, pero por tanto también de fricción, de choque: los Balcanes, el Caúcaso, Oriente Medio, o el País Vasco son ejemplos de esto.
  • Un país pequeño junto a grandes vecinos denota un pueblo tenaz, capaz de mantener la independencia: Holanda, Portugal, Suiza o Irlanda. 
  • Unas fronteras marcadas con tiralíneas, siguiendo paralelos y meridianos, nos hablan de expolio: África, Norteamérica, Australia.

En el pasado reciente se ha incrementado el número de países, pero a la vez se han dado fenómenos de convergencia que tumban fronteras, como en el espacio Schengen, ¿cuál será la evolución futura?. 
La globalizacón parecía imparable, las compuertas se abrieron hace tiempo para el capital, las mercancías y las ideas, pero al mismo tiempo queda claro que los nacionalismos perviven y están cargados de argumentos: ¿mundo global en lo económico y multipolar en sus formas de gobierno?... pero, si política y economía están en definitiva indisolublemente unidos, pues ambas dependen la una de la otra, ¿cómo armonizar estas dos facetas de un mismo ente?, ¿cómo domar a la fiera que venimos en llamar "los Mercados Financieros", y que ha escapado al control de los Estados?; sonará a utopía, pero la única respuesta se ecuentra en la Gobernanza Global, o Cosmocracia, como la denomina mi querido amigo Martín Ortega, claro que para ello debería prevalecer la cooperación frente a la competición, y en situaciones de recursos menguantes la historia nos habla de confrontaciones.


martes, 13 de marzo de 2012

El futuro que no acaba de convertirse en presente: la rehabilitación energética.


Artículos y entrevistas como la realizada a J. J. López del Corral ponen de manifiesto que, a raíz del shock que ha supuesto la crisis en el sector de la construcción (contracción de la demanda en un 90%), y por ende también en el de la consultoría vinculada al urbanismo y la edificación, los implicados en este campo vuelven de nuevo la mirada a la rehabilitación. ¿Harán las administraciones y la sociedad otro tanto?

Cabe además preguntarse, ¿es sincera esta preocupación, responde a un problema real, o se trata tan sólo de abrir un nuevo nicho de mercado ante la certeza de que en este país no se van a vender apenas viviendas nuevas en tanto exista un stock que tardará años en drenarse?. Esta duda me la planteo porque llevamos demasiado tiempo hablando de un asunto que no acaba de materializarse en intervenciones notables. Ciertamente la cuestión no es muy novedosa: emana de la estrategia europea contra el cambio climático 20/20/20, y ya la ley de economía sostenible y el efimero Ministerio de Vivienda se marcaron entre sus objetivos lograr cuantiosos ahorros energéticos en base a intervenciones de rehabilitación sobre el parque edificado existente. Pero ambos instrumentos incumplieron sus objetivos por una razón muy simple: carecían de sustento presupuestario, o, lo que en política es lo mismo, no estaban respaldados por una verdadera voluntad ejecutiva.

El problema es real: 
  • La edificación residencial es responsable del 16% del consumo final de energía. Para los usuarios el coste de la ineficiencia tiene dos medidas: la energética (MJ), que es superior en invierno, y la monetaria (M€), que es superior en verano, puesto que la calefacción se basa principalemente en gas natural/fuel oil, mientras que la refrigeración es eléctrica y por tanto más cara. Los escenarios futuros de costes energéticos harán aún más rentable la inversión en mejoras de la eficiencia. La reducción en el consumo energético de nuestras ciudades vendrá de la mano de la implantación de medidas pasivas en la edificación (p. ej. aislamientos), y medidas activas (ante todo domóticas), a lo que ha de sumarse la mejora de la gestión de los servicios urbanos ("civiótica") sobre las que trataba en una entrada anterior.

(Cifras en kTep; Fuente: IDAE)
  • El margen de mejora (ahorros posibles respecto a la situación actual) se estima entre el 15% y el 50%. El objetivo global de la UE para dentro de 8 años es de un 20%.
  • Tenemos un extensísimo patrimonio de ínfima eficiencia energética, construído a toda prisa para acoger la avalancha de inmigración del medio rural a la ciudad de los años 1950 a 1980, bajo los criterios técnicos de las Normas Tecnológicas de la Edificación (propios de un país en vías de desarrollo, como éramos, en un contexto de energía barata que hemos abandonado ya definitivamente). En todas las ciudades podemos identificar fácilmente zonas de intervención como las propuestas en la citada entrevista: ... para lograr los mejores resultados nos deberíamos centrar en las áreas que acogen el patrimonio inmobiliario de peor calidad.
  • En el diagnóstico debemos distinguir entre A) zonas de alta densidad/congestionadas, donde deberían aplicarse estrategias de rehabilitación y de esponjamiento, y B) zonas de baja densidad, donde debería acometerse una densificación, precedida en muchos casos de la demolición de la edificación existente (sé que esta última propuesta puede ser polémica entre los gurús del urbanismo). Aunque desafortunadamente son pocos los ejemplos que encontramos en la línea de la segunda alternativa, sí cabe citar dos destacables: la intervención en el Paseo de la Dirección, y próximo a éste, el del entorno de la Comisaría General de Seguridad Ciudadana, ambos en Madrid.
Las ventajas y oportunidades:

Como decía, y tomando como ejemplo a Madrid, extensas zonas con baja densidad son Carabanchel, Latina, San Blas y Vallecas, que han quedado envueltas por la ciudad: su posición ha pasado a ser céntrica en comparación con la de los nuevos desarrollos, y están dotadas de excelentes comunicaciones: metro, accesos a M-30, etc.

Supone un gran contrasentido la coexistencia por un lado de estas grandes bolsas de suelo urbano consolidado que acogen un parque edificado muy deteriorado, con grandes ámbitos urbanizados y no edificados por otro (parcelas finalistas que no se desarrollan... no hay más que sobrevolar el país para apreciarlo a simple vista), y con promociones finalizadas en pueblos de la periferia que no se venden, y probablemente no se ocuparán jamás. Esto se da porque, dentro de la buena lógica, la gente prefiere vivir en el centro, cerca de la mayoría de los puestos de trabajo, por el ahorro de tiempo en desplazamientos que esto supone, pero también por la riqueza de este tipo de urbanismo: diversidad de usos y comercio en planta baja, lo que hace que acojan una mayor "vida urbana". Es un hecho que la vivienda dentro de la ciudad consolidada esta más demandada que los nuevos desarrollos (monocultivos residenciales en los que sin coche no llegas a ningún lugar). 

A las zonas consolidadas, que cuentan generalmente con unos satisfactorios servicios urbanos y de transporte público, les perjudica la bajísima calidad de la edificación, y la carencia de equipamientos y de plazas de aparcamiento. Las dos formas de intervención apuntadas resolverían estos problemas.

Por otro lado a los nuevos ámbitos desiertos les penaliza una ubicación periférica y un excesivo precio (irreal) del suelo y de la edificación, cuyos propietarios (ante todo bancos), se resisten a bajar. En mi opinión la solución a las urbanizaciones acabadas y "vacías" pasa por la vivienda social, renunciando los promotores (y ayuntamientos) a las expectativas de plusvalías que corresponden a unos tiempos de burbuja inmobiliaria que no volverán. Sería necesario también romper la monotonía de estos ámbitos mediante la diversificación de usos (difícil dada la baja densidad, que hace poco atractiva la implantación del terciario comercial). No me extiendo más, porque no era de esto de lo que quería tratar en la entrada. Ordenemos ideas:

Los inconvenientes y retos de la rehabilitación:
  • Financiación: las intervenciones en rehabilitación precisan una labor de concienciación de los propietarios (concienciación que podría acabar llegando a través del bolsillo si el barril de petróleo alcanzase los 200$). Uno se compra un coche y sabe que tiene una vida de unos 10 años, durante los cuales además se preocupa de mantenerlo. Con la vivienda no ocurre así: pensamos que un piso es "para siempre", y esta creencia subjetiva se reflejaba en que hasta hace 4 años el ladrillo siempre se revalorizaba (independientemente de su estado de conservación). No obstante las ayudas públicas deberían también colaborar con un empujoncito. Al igual que se estimula con subvenciones directas e indirectas al sector del automóvil (estratégico para España, en cuanto tercer fabricante europeo), debe recordarse que en el país desarrollado con mayor tasa de desempleo dos de cada cinco parados provienen del sector de la construcción, por lo que las posibles ayudas a la rehabilitación deberían formar parte crucial de un programa keynesiano que tarde o temprano ha de llegar (con permiso de Alemania).
  • La escala: las intervenciones deberían acometerse en bloque, para ganar las ventajas asociadas a las economías de escala, lo que requiere además una gran capacidad de coordinación entre los actores (propietarios, promootres y administración): lo ideal sería que una comunidad de propietarios acordase ceder su inmueble a una gran constructora, para "meterle mano" como la gran unidad que es (atención: ¡mejoras estéticas a la vista!). De nuevo dos posibilidades: si no hay incremento de edificabilidad, los costes deberán ser a cuenta de los ahorros energéticos previstos (fórmula ya articulada a través de las ESCOs); por otro lado, si hay nuevos aprovechamientos por demolicion+densificación/aumento de alturas la operación es más fácil aún desde el punto de vista económico, y se ganan nuevas ventajas como la implantación de garajes en sótano en barrios que carecen absolutamente de ellos en la actualidad.
  • Dificultades burocráticas/administrativas: seguramente son precisas reformas en el marco legal general (con la dificultad de que las competencias en urbanismo se hallan descentralizadas), y la adecuación/revisión de los planes generales de ordenación vigentes.
En la agilidad en articular los cambios necesarios por parte de la administración se verá si el gobierno se toma en serio este reto, o si, por el contrario, lo sigue viendo como un problema secundario.



jueves, 1 de marzo de 2012

Metabolismo urbano

Las ciudades son organismos sociales. Respiran aire puro y exhalan aire viciado. Beben, devoran y expulsan detritos. Necesitan energía para latir, para brillar por la noche.











Echando una mirada al pasado encontramos historias de ciudades sitiadas, acosadas como un oso en una cacería: Madrid 1936-39, Leningrado 1941-44, Stalingrado: 1942-43... sufrieron, pero lograron sobrevivir en el semiaislamiento. Otras fueron abandonadas a su suerte, y perecieron: Volubilis, Augustobriga, Baelo Claudia, Angkor, Harappa o Mohenjo-Daro ...inquieta pensar en los últimos días de sus habitantes. 

Los termiteros humanos actuales han multiplicado su complejidad respecto a los de la antigüedad, y precisamente por eso han ganado también fragilidad. Necesitan unos insumos que cada vez cuesta más esfuerzo obtener: energía, agua, materiales... y crece su dependencia de lugares cada vez más lejanos, porque el medio rural inmediato suele ser insuficiente para generar los suministros necesarios. El pan que comeremos los madrileños el año que viene probablemente se haga con trigo ucraniano, debido a la presente sequía; nuestras herramientas de trabajo y nuestros bienes de consumo habrán viajado miles de kilómetros desde China o Corea, igual que viajarán hasta su destino los productos creados por nuestra (débil) industria.
Las ciudades son los nodos extremos de la tupida malla de transporte y logística que hemos configurado, y al mismo tiempo los nodos centrales del proceso más genérico que lleva a cabo nuestro sistema socieconomico-vital.


Pero la ciudad es también el principio definitorio de civilización. En ella todo ocurre y todo surge: los descubrimientos científicos y técnicos, el arte, la creación… todos los procesos que se basan en las complejas redes de relaciones en permanente comunicación y enriquecimiento mutuo como son las universidades, los foros de debate, sedes de congresos, etc. La gran ciudad es, en su aspecto más positivo, el medio de cultivo de la élite pensadora de toda sociedad, y sin embargo también representa al mismo tiempo un agujero negro que engulle a la población joven de las provincias y el medio rural de su entorno, donde la subsistencia tenía lugar en un mayor equilibrio con el medio. Esta es la faceta negativa. Así, la ciudad se constituye como una fuente que mana ideas, un lugar de oportunidades, pero también como aglomeración de masas que han de ser alimentadas de manera asistida. 
Mirando hacia el futuro podemos ver en qué medida las ciudades crecerán, ante todo -y esto es crucial- en el mundo en desarrollo. En los lugares más desfavorecidos el mayor reto seguirá siendo mantener un nivel mínimo de servicio en los suministros básicos y en la gestión de los deshechos (recordemos los objetivos del milenio incumplidos, y esos mil millones de personas aún sin acceso a agua potable, o los 2.000 millones que no hacen uso de redes de saneamiento, por ejemplo).

Suburbios de México DF
  
Si hoy uno de cada dos habitantes de los 7.000 millones que somos vive en una ciudad, en 2050 se prevé que lo hagan el 70% de los 9.200 millones que poblarán la Tierra. Esto supone pasar de 3.500 a 6.400 millones de "urbanitas", en las próximas décadas presenciaremos por tanto cómo prácticamente se duplica la población urbana actual. Para asumir este crecimiento demográfico -el estallido de la "bomba P"- las ciudades actuales tendrán que expandirse por sus cuatro costados, pero también en vertical. 

 
Además, deberán hacerse (más) inteligentes, para ganar eficiencia, para "lograr más con menos"; el concepto de "smart city" está en boga (quizá siguiendo cierto snobismo). Bajo esta piel se engloban conceptos de diseño y gestión mucho más próximos a la ingeniería que al urbanismo tal y como se ha venido entendiendo hasta hoy: generación eléctrica distribuida, gestión telemática del tráfico, eficiencia en el transporte público, en la distribución de mercancías, y en la recogida y tratamiento de RSU, control meteorológico automatizado del riego y del alumbrado, etc. Se trata sencillamente de cubrir el desfase entre lo que se hace y lo que podría hacerse en el diseño y gestión de las infraestructuras urbanas. Este mismo desfase lo encontramos en el campo de la edificación: las aplicaciones domóticas que deberían permitirnos, por ejemplo, encender la calefacción mediante un SMS dos horas antes de llegar de viaje, son sencillísimas, y sin embargo aún están muy poco extendidas.

En cualquier caso, ¿quién va a asumir el coste que supone superar este retraso?, ¿consideran ciudadanos y gobernantes que vale la pena pagar la batería de inversiones propuestas de cara a mejorar la eficiencia y la comodidad de uso de los servicios urbanos?. Parece utópico confiar mucho en ello, vistas las reacciones ante las subidas en las tarífas de dichos servicios: la relación entre gestores y usuarios parece ante todo de confrontación (y no solo por culpa de los usuarios, véase la reciente polemica de las lecturas estimadas bimestrales de contadores). Al hilo de este ejemplo, como abonado yo sí apostaría por un contador que se comunicase automáticamente cada hora con la compañía de agua/gas/electricidad (smart metering), y que me facilitase la curva de gasto de mi hogar, confiando en que esta información me ayude a poder realizar una mejor gestión, y por tanto un ahorro económico por aumento de la eficiencia (mediante automatismos, termostatos, etc.) en base a la que recuperar la inversión. Eso sí, el control y la monitroizacion no sirven de nada si la avalancha de datos no se procesa y/o no genera una reacción. Es absurdo medir la contaminación atmosférica o acústica si no se responde ante los problemas que se detecten. En cualquier caso probablemente el escenario futuro, de escasez energética, no nos va a dejar elegir: la eficiencia pasará de ser optativa a ser obligatoria, y con ella el conjunto de medidas que transforman una ciudad actual en una "ciudad inteligente".

En último lugar me gustaría apuntar una observación, dirigida a los amantes de las escenas futuristas tipo Minority Report: hemos señalado ya que los mayores crecimientos urbanos se darán en los países subdesarrollados, la prioridad allí seguirá siendo ordenar la expansión para que no se sobrepase la capacidad de reacción y de acogida.

¿Lagos, Nairobi, Manila o Yakarta ..."smart cities"?

En estas ciudades, antes de pensar en elementos ultrasofisticados, habrá que conseguir las metas mínimas de salubridad basándonos en la ingeniería urbana clásica, como paso previo indispensable.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

La cuesta de Moyano



Última mañana de otoño. Salgo del Retiro por la puerta que da a la Cuesta de Moyano, y a la izquierda veo el escudo de mi profesión rematando la valla del antiguo Ministerio de Fomento.

"Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos"... qué nombre tan anacrónico, claro que... se gestó allá por 1802, creo recordar. A los canales de transporte, como el de Castilla, los sentenció el ferrocarril, y a los canales de regadío la impopularidad de los trasvases. También éramos ingenieros de presas, pero de este otro sueño hijo de Joaquín Costa despertamos en los pasados años 80: se desvaneció al agotarse las cerradas topograficas más aprovechables, y al adoptarse (afortunadamente) puntos de vista más respetuosos con el medio ambiente. 
Ingenieros en vías de extinción, especialidad a especialidad: hoy nos hundimos en el fango los urbanistas, mañana, cuando se hayan completado las redes de alta velocidad, serán los ferroviarios. Emigrar o afrontar el paro y la lucha por la supervivencia (puro darwinismo).

Los tiempos han cambiado para siempre, la competencia entre nosotros (dada la proliferación de escuelas y la casi nula demanda actual de profesionales) va a generar mucha frustración. Hace tiempo se regulaba el acceso a la carrera (examen de acceso/elevada nota de selectividad), ahora mismo el proceso de selección actúa a la salida al mundo laboral, y muchas veces no se sabe muy bien cuáles son los factores clave para "sobrevivir" ¿la criba empresarial (tanto para acceder a un puesto, como para mantenerse en él) premia a los más aptos, a los mejor relacionados, a los de menores aspiraciones salariales o a los más costosos de despedir?.  
Pensando en esto alcanzo los puestos de libreros de viejo, y entre mucha morralla logro dar con unas cuantas joyitas:






Las ordenanzas técnicas (tan solo 0,50€ cada una) llamarían la atención de cualquier compañero por sus títulos: "sustitución del motor de vapor/motor de sangre por el electrico de cable aéreo", etc., pero también del resto de aficionados a la historia, por los nombres de sus protagonistas: el alcalde Alberto Aguilera, y promotores/concesionarios como Arturo Soria o Cánovas del Castillo (éste último como prueba del concubinato secular entre empresa y política, del que nos quejamos aún hoy).



La "Crítica del Darwinismo Social" del tal Jacques Novicow (al que desconocía) me pareció un ataque político muy fundamentado contra las doctrinas del liberalismo extremo por un lado (hablando de la competencia entre individuos), y contra el nacionalismo por otro (al abordar la competencia entre naciones, que acabaría desembocando en las guerras mundiales). Lo compré porque me pareció muy avanzado para la época (muchos años antes de que se gestaran los fascimos como apogeo del referido darwinismo social).

Este concepto de supervivencia competitiva me vuelve a llevar a la coyuntura de mi profesión (obsesión de nuestro gremio tras el tijeretazo de Mayo de 2010):

La retracción de la demanda ha sido brutal y repentina, pero era previsible desde el momento en el que asomó la patita la crisis: en el esfuerzo por superar un atraso secular hemos alcanzado un nivel en infraestructuras que no es acorde con nuestra capacidad económica. Individual y colectivamente somos los mismos que hemos sabido proyectar y ejecutar obras en tiempo récord, esto queda demostrado. En 30 años se han ejecutado las obras que en otras condiciones se hubieran afrontado en el doble de tiempo (bendito maná europeo). Las más inútiles las padeceremos como un lastre en las cuentas públicas durante décadas, y sin embargo las más prácticas las disfrutaremos como si fueran algo natural (¡qué sencillo es circular por una autovía como si siempre hubiera estado ahí, y qué reto representa el terreno cuando lo observas en su estado natural!). La cuestión es que la tarta de la que comíamos ha encogido en más de un 60% (si algún brujo lo hubiera pronosticado cuando opté por esta carrera a mediados de los 90 jamás le hubiera creído). Mayor debacle aún es la que sufren nuestros primos los arquitectos, un problema paralelo al nuestro pero amplificado, (lo digo sin un ápice de añoranza por la burbuja inmobiliaria, pero lamentando a la vez muchos casos concretos de amigos que no tienen posibilidad de ejercer).

El objetivo de la ingeniería ha sido y será hacer más fácil la vida al resto de la población: a todo el mundo le parece muy agradable darle a un interruptor y que se enciendan las luces de casa, abrir un grifo y que salga agua desinfectada, o tirar de la cadena y que aquello se marche bien lejos, cayendo siempre por gravedad, cuesta abajo, hasta llegar a una depuradora donde lo digerirán las bacterias. Proyectos y obras anónimos realizados por equipos que nunca anhelaron la notoriedad de otros profesionales, pero que siempre seguirán siendo útiles y necesarios... al fin y al cabo existen ciudades en crecimiento en la mayor parte del mundo, de modo que no hay que rendirse. En todo caso deberemos hacer un esfuerzo adaptativo, de reinvención e identificación de nuevos retos y problemas a los que dar solución, porque ellos albergan el futuro de nuestra profesión.

Si los poderes políticos (Berlín-París, más que Madrid) toman conciencia de que sólo a base de recortes no van a sanar al enfermo, hay muchísimas inversiones necesarias por hacer: en el campo energético nuevas plantas de EERR, pero ante todo sistemas de regulación del desfase entre picos de generación y de demanda eléctrica (bombeos reversibles), en hidraúlica instalaciones de desalación y distribución de agua planificadas pero no ejecutadas; y, aunque suene utópico/idealista en tiempos de crisis, afirmo que impulsando la cooperación para el desarrollo se abriría un campo amplísimo en la exportación de proyectos de ingeniería. Por último, respecto a mi especialidad, insisto, hay muchísimo que hacer en los ámbitos de la ordenación del territorio (planificación, análisis de riesgos naturales, competencia ordenada entre regiones) y de la intervención en áreas urbanas consolidadas  (compactación, densificación, rehabilitación, mejora del metabolismo urbano para ganar eficiencia energética e hídrica). Es muy necesario un poco de optimismo para cerrar un año nefasto para la profesión, seguiremos atentos a las novedades del sector.





lunes, 12 de diciembre de 2011

¿Qué es el dinero?


Cumbre europea del pasado viernes: 35 minutos dedicados a economía en el telediario, todo un récord  aunque ya llevemos un tiempo acostumbrados a preguntarnos cada mañana si nuestra prima de riesgo está por encima o por debajo de la italiana y cosas por el estilo. A todo esto arranca mi santa y sabia esposa y me pregunta, "¿pero, por qué no coge el BCE y símplemente emite dinero para pagar a los mercados?"... en definitiva, esa era la solución que esperaban muchos mandatarios, y que se ha topado con la negativa de Alemania, aferrada a la ortodoxia monetaria. No puedo justificar el agravio que supone que el BCE siga permitiendo que el Estado español se financie al 7% (algo inviable a medio plazo) mientras imprime dinero al 1% destinado a la banca privada, por ser ésta una decisión puramente política. Pero sí podemos aproximarnos a comprender la negativa a la generación de nuevo dinero si respondemos a cuestiones previas: ¿qué respalda al dinero, cuándo decide imprimirse más?... en definitiva ¿qué es el dinero?.
De las magistrales clases de Agustín del Valle y de Maite Seco en la EOI sé que la emisión de nuevo dinero responde al incremento de la producción en el país, es decir, el nuevo dinero es (o debería ser) reflejo del incremento del PIB... pero ¿esto ha sido siempre así?, y en todo caso esta respuesta traslada la cuestión a "¿qué diablos es el PIB?". Para desarrollarlo cojo los apuntes del MBA y tiro de wikipedia.

Un poco de historia: 

No nos vamos a detener en el concepto de utilidad del dinero como vehículo de intercambio universal de nuestro trabajo y nuestros bienes por el trabajo y los bienes de otros. Lejos de demonizarlo, yo lo erigiría como uno de los grandes inventos de la humanidad. Los problemas como la pobreza, la injusta distribución del capital y de las cargas fiscales, etc. son múltiples e importantísimos, pero posteriores e independientes de la esencia misma del dinero como herramienta práctica, que es de lo que quiero escribir. Repasemos primero los antecedentes, para acabar tratando la situación actual.

El nacimiento del papel moneda
En el s XVII no existían bancos centrales, al igual que no existian estados en el sentido actual: era la corona-el patrimonio personal del rey-la que corría con los gastos militares y de justicia, por ejemplo, y quien recaudaba tasas e impuestos, como el quinto real en América (un 20% de todo el oro que se descubriera... o expoliara). Sí existían multitud de bancos privados y de prestamistas. Los primeros billetes en Europa* (Banco de Estocolmo-1661... no impresos, sino escritos o "dibujados" a mano) nacieron entonces del mismo modo que pueden funcionar hoy los cheques basados en un depósito bancario: alguien ingresa un bien en un banco (oro por aquel entonces), y a cambio el banco le da unos pagarés en papel que fraccionan ese bien, y que sirven como moneda de pago. Así, originalmente hay un bien que obra en poder del banco, y unos billetes por idéntico valor que, una vez distribuídos por el primer dueño del oro, circulan respaldados por algo físico. 

*en China circulaban ya en el s. VII

La creación de los bancos centrales
A lo largo de los siglos XVIII y XIX convivieron diversos bancos emisores en cada país, cada uno con su propio papel moneda. En España por ejemplo hacia 1850 emitían, además del Banco de San Fernando (sucesor del Banco de San Carlos-futuro banco de España), el Banco de Isabel II, el Banco Español de Cádiz, y el Banco de Barcelona. Llegaron a ser muchos más, prácticamente uno por cada ciudad de tamaño medio, si bien la unidad monetaria se hallaba evidentemente regulada por ley, la emitiese el banco que fuera. La configuración de los estados llevó a finales de siglo a depositar en el Banco de España (1874) el monopolio en la capacidad de imprimir moneda, que en cualquier caso seguía encontrándose respaldada por depósitos de metales preciosos. La Reserva Federal estadounidense no se creó sin embargo hasta 1914.
Junto con la emisión de moneda, las otras tres principales funciones de estas entidades son:
  1. el mantenimiento de una estabilidad en los precios (control de la inflación, evitando también su contrario, la deflación, que desincentiva la inversión al valer el mismo dinero menos en el presente que en el futuro)
  2. actuar como prestamista de la banca privada mediante las "operaciones de mercado abierto" (la segunda forma de creación de dinero, junto con la compra de deuda)
  3. lograr la estabilidad de la cotizacion de la moneda respecto a las demás (por su influencia en el comercio exterior)
La desvinculación con el patrón oro
Debemos detenernos un momento a exponer el modo en que funciona la banca privada (ante todo la banca comercial-orientada a clientes particulares, frente a la banca de inversión-orientada a empresas y bolsa). Evidentemente su negocio se basa en tomar prestado (de ahorradores, de otros bancos, o de los bancos centrales) a un interés, y en prestar a otro interés superior, embolsándose la diferencia. El quid radica en la posibilidad de prestar el mismo dinero que ha tomado en depósito, salvo un porcentaje, r (coeficiente de caja) que ha de quedar como reserva. Se crea así un efecto multiplicador en base al cual X$ reales respaldados por oro en el banco central se convierten fácilmente en lim [X+X·(1-r)^n] $ en préstamos y depósitos del sector bancario. En un ejemplo con r=8% el factor multiplicador es 12,5, es decir: 100$ se convierten en 1.250$. 
Resulta evidente que si todo el mundo pretende convertir sus billetes en oro simultáneamente no existen reservas suficientes en el banco central, razón por la cual esta convertibilidad del dólar se rompió para el común de los mortales en 1933, y para el resto de los poseedores de papel moneda (países e instituciones) en 1971#

#cabría matizar en relación al endeudamiento producido por la IGM, la conferencia de Génova de 1920, las causas y consecuencias del crash de 1929, el acuerdo de Bretton Woods de 1944, etc., pero eso da para una tesis.

El carácter de moneda fiducidaria o moneda fiat
Tras la ruptura de la convertibilidad se pasó a un sistema de moneda fiducidaria, es decir, basada en la fe entre ambas partes: dado que el dinero ya no responde a un bien tangible como era el oro, su valor se basa en el acuerdo común o consenso sobre su utilidad para ser intercambiado por otros bienes o productos. En definitiva el dinero es humo, pero humo util en tanto todos confiemos en él ...y lo hacemos porque es escaso (al fin y al cabo el mismo motivo por el que el oro es apreciado). Así que hoy en día toda moneda basa su valor ante todo en ser una ficcion escasa y limitada, con la que se pueden adquirir los bienes reales. Los bancos centrales, a través de su misión de control de la inflación, vigilan que no exista un exceso o defecto de masa monetaria en relación a los bienes y servicios producidos. Por eso no es una excelente solución imprimir billetes sin control, porque un exceso de dinero circulante lo hace menos valioso, y para compensarlo los precios suben, y los ahorros menguan.  

La vinculación entre masa monetaria y PIB.
Para ayudar a comprender esta vinculación he pensado en una analogía: el sistema económico como una planta (las plantas para mantenerse vivas han de estar en constante crecimiento... una paradoja en común con la economía capitalista), cuya savia se compone de un soluto (sales=bienes reales) y un disolvente (agua=dinero). Para que la planta esté sana la savia debe estar en equilibrio, y su concentración debe mantenerse en el punto adecuado: casi constante en K mg/l. Así, un incremento del dinero en circulación que no sea parejo a un incremento de la actividad económica sería como añadir disolvente a la savia, "aguándola": se produciría un aumento de volumen momentáneo e inconsistente porque rápidamente bajaría su concentración, y para compensarlo la planta tendería a evaporar rápidamente el excedente hasta volver a la concentración óptima. Por el contrario, un aumento de sales sin aporte de disolvente estaría desaprovechando el potencial de la planta para aumentar su volumen (crecer) manteniendo la concentración adecuada, y la marchitaría igualmente.

Para ver más en detalle la vinculación de la masa monetaria con el PIB podemos pensar que, al igual que el balance de una empresa refleja dos realidades paralelas en la expresión Activo=Pasivo+Recursos Propios (indicando la parte derecha de la igualdad el orígen de los recursos, y la parte izquierda el destino, a qué se dedican), en la contabilidad nacional nos encontramos con otra imágen especular: la oferta o producción de todos los sectores (agricultura, minería, industria, energía, servicios, etc.) valorada a precios de mercado, que responde a la demanda agregada de la economía o PIB=C+I+G+Bcc, siendo:
  • C=consumo de sector privado
  • I=inversión (sector privado y público), infraestructuras, maquinaria y elementos de producción, vivienda, existencias fabricadas pero no vendidas
  • G=gasto del sector público (servicios: justicia, sanidad, educación, etc.), en base a la recaudación de impuestos más el deficit
  • Bcc=Exportaciones-Importaciones

Ambas se ven respaldadas por el flujo de dinero entre una y otra, es decir, por la masa monetaria en circulación. Como hemos dicho al hablar del efecto multiplicador, el dinero rota de mano en mano, y la misma cantidad puede servir a muchos fines a lo largo del año. La relación entre la actividad económica y la cantidad de dinero que es necesario para sostenerla es la siguiente "ecuación de intercambio": 

P·Q=M·V
En la cual:
P: Nivel de precios
Q: Producción de bienes y servicios
V: Velocidad de circulación del dinero
M: Masa monetaria
A su vez, la masa monetaria se descompone, de mayor a menor liquidez, según los agregados monetarios M0 a M3 (cada uno contiene al anterior, por lo que M=M3)
  • M0: el total de toda moneda física circulante, más cuentas bancarias depositadas en los Bancos Centrales
  • M1: M0 + la cantidad en cuentas de demanda (cuentas corrientes)
  • M2: M1 + cuentas de ahorros, cuentas de economía de mercado y cuentas de certificados de depósito.
  • M3: M2 + todos las demás tipos de certificados de depósito, depósitos en moneda extranjera
Las últimas cifras recogidas en el boletín estadístico del BdE (en miles de millones de €) son:

El dato más sorprendente de este desglose es que el dinero circulante (monedas y billetes) es tan sólo un  8,43% del total... o dicho de otro modo: el 91,57% de la masa monetaria son anotaciones en bytes, en los  discos duros de los bancos.

¿Humo?, sí... pero humo respaldado por el sumatorio de la facturación de todas las empresas de un país.

Y, ya para finalizar, cerremos el círculo retomando el orígen de la cuestión: el proceso de creación de dinero y el papel del banco central en el mismo. Queda claro que inicialmente, al prestar a gobiernos (mediante la compra de bonos) o a la banca comercial, los bancos centrales actúan como fuentes de las que surge el dinero de nueva creación, pero en el medio y largo plazo, si dejasen de crear dinero, estas entidades actuarían finalmente como sumideros, pues los préstamos les han de ser reintegrados con intereses. Visto esto, intuitivamente parece que en condiciones normales la masa monetaria en circulación debería ser decreciente... y sin embargo no lo es (al contrario: en condiciones de desarrollo/no crisis/no recesión es creciente). Se deduce por tanto que, para que haya incremento de la masa monetaria, es necesario que a medida que avanza el tiempo la cantidad de dinero prestado ("inyectado") sea siempre superior al dinero "reabsorbido" por los bancos centrales. Se trata de una premisa inherente al capitalismo: crecer para que el sistema funcione, en una huída hacia adelante... ¿cómo cuadra esto con los recuros limitados de un planeta finito?, ¿son realistas las alternativas de las teorías económicas del decrecimiento?, en las próximas décadas lo comprobaremos, de momento estamos viviendo la historia.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Siglo XXI


Asistí a las dos charlas que dió José Luis Cordeiro este mes al respecto de los escenarios de futuro que se nos plantean, desde diversas perspectivas. El punto de vista geopolítico predominó en la segunda de ellas, pero la más fascinante, por tocar temas próximos a la ciencia ficción, me pareció la primera de estas charlas, celebrada en la EOI, y en la que expuso algunos de los avances científicos y técnicos que están por venir: las futuristas (y para más de uno inquietantes) ideas del transhumanismo y el desarrollo de la inteligencia artificial, la posibilidad de desprogramar el envejecimiento de nuestro ADN, o la futura aplicación de la eugenesia, con todos los dilemas morales que todo ello conlleva:
¿es deseable para la pervivencia medioambiental la inmortalidad de nuestra especie en un escenario de superpoblacion?, ¿es éticamente aceptable la segregación que se daría con la coexistencia de individuos seleccionados y no seleccionados?, en fin, como siempre, la ciencia va muy por delante de nuestra capacidad para resolver los problemas geopolíticos y sociales, a priori más sencillos que los técnicos, pero que no encuentran ni el consenso ni la voluntad política necesarios.

Para los interesados, dejo estos enlaces:

http://www.millennium-project.org

http://explorandoelfuturo.blogspot.com

http://www.transhumanism.org

http://www.singularity.com